Messy Beauty apuesta por una estética relajada donde lo imperfecto y lo espontáneo se convierten en sinónimo de autenticidad.
Después de varias temporadas dominadas por la estética pulida, luminosa y minimalista del look Clean Girl, otra corriente ha empezado a tomar fuerza en redes sociales y pasarelas: Messy Beauty. Se trata de una propuesta que desafía la perfección, se alimenta del caos chic y celebra la naturalidad sin filtros. Esta tendencia no es una simple reacción estética, sino una forma de expresión que abraza lo imperfecto, lo relajado y lo verdaderamente personal.
Aunque el auge del Clean Girl look ha traído de vuelta el gusto por los rostros frescos, las cejas peinadas al milímetro, las pieles con acabado glowy y los moños bien sujetos, también ha generado una especie de presión estética que a muchas les resulta poco realista. Frente a eso, Messy Beauty aparece como un alivio. Es como decir: basta de parecer recién salida de un tutorial de TikTok. No todo el mundo quiere, puede o necesita lucir impecable a las 7 de la mañana.
Esta tendencia es más que maquillaje: es actitud. Y se está convirtiendo en una forma de descomplicar la belleza. Cabellos despeinados a propósito, delineados intencionalmente imperfectos, labios difuminados, piel con texturas visibles y productos aplicados con los dedos son algunas de las señales de que estamos en plena era de lo messy. Y sí, también hay espacio para brillos, glitter, mezclas inesperadas y un toque de caos voluntario.


¿Qué es Messy Beauty y por qué está en tendencia?
Messy Beauty es una corriente estética que gira en torno a la idea de que la belleza no debe ser sinónimo de perfección. A diferencia del look Clean Girl, que enfatiza la pulcritud y los detalles cuidadosamente calculados, el estilo messy se construye desde la espontaneidad, lo crudo y lo honesto. Y eso no significa descuido. De hecho, hay una intención clara detrás de cada “imperfección”.
Esta tendencia empezó a resonar con más fuerza en medio de un cansancio colectivo frente a los estándares estéticos impuestos en redes. Muchas creadoras de contenido y maquilladoras han empezado a mostrar su piel con acné, a dejar el corrector de lado y a jugar con trazos inexactos como forma de liberación. En ese sentido, Messy Beauty no solo rompe con una estética sino con una forma de pensar la belleza.
También es una respuesta a una época donde todo parece medido, curado y perfectamente editado. En contraste, el messy celebra lo orgánico y lo emocional. Es una belleza más artística, experimental, emocional. En palabras simples, se trata de no tener que arreglarte para gustar.
Cómo lograr un look Messy Beauty con estilo
La clave del Messy Beauty está en dejar de buscar la perfección sin perder el estilo. Aquí no se trata de olvidarse del maquillaje, sino de usarlo con libertad y sin miedo al desorden.
Empieza por la piel. No es necesario cubrir cada imperfección, al contrario, se pueden dejar ver las pecas, los granitos o la textura natural. El acabado no tiene que ser mate ni glowy: puede ser simplemente lo que la piel es ese día. Puedes usar un poco de base mezclada con tu hidratante, o solo corrector en las zonas que lo necesiten.
Los ojos son uno de los terrenos más divertidos. El delineado no tiene que estar simétrico, ni perfectamente definido. Los smokey eyes desordenados, los párpados con restos de sombra que parecen difuminados con los dedos, o los toques de glitter puestos al azar, son parte del encanto. También se vale usar delineadores de colores que parezcan trazos espontáneos, como si hubieras pintado con crayolas frente al espejo.
Para los labios, olvídate del perfilado perfecto. Aquí reinan los tintes difuminados, los labios mordidos o el gloss aplicado sin demasiado esmero. Incluso puedes combinar varios productos y dejar que se mezclen de manera irregular. El resultado debe parecer más vivido que pulido.

El cabello, por supuesto, es parte fundamental. Peinados despeinados, ondas deshechas, raíces visibles, mechones sueltos… todo lo que en otro momento hubiéramos llamado “mal peinado”, hoy se traduce en una apuesta por lo auténtico. No necesitas pasar la plancha ni usar spray. Una coleta baja con frizz, o un moño alto que se desbarata con el viento, son la definición misma del Messy Beauty.
Las referentes del estilo Messy que marcan la pauta
Si estás buscando inspiración, hay muchas figuras en el mundo de la moda y el entretenimiento que están reinterpretando esta estética con libertad y creatividad. Julia Fox, por ejemplo, ha sido una de las principales embajadoras del messy sin filtros, mostrando looks radicales y auténticos en la alfombra roja. También la modelo Iris Law, con sus beauty looks experimentales y poco convencionales, o Euphoria y su elenco, que desde hace tiempo apuestan por un maquillaje más emocional que técnico.
En el universo latino, artistas como María Becerra o Nathy Peluso también han coqueteado con el messy glam, combinando elementos de maquillaje exagerado con actitud callejera, poderío femenino y cero necesidad de encajar en moldes. Y si hablamos de pasarelas, firmas como Vivienne Westwood o Acne Studios han incorporado esta estética en sus desfiles, proponiendo un beauty look desordenado y teatral.
El auge del grunge moderno también ha alimentado esta corriente. Lo mismo que el revival del punk, los looks noventeros de club y el llamado “ugly beauty”, que juega con elementos antes considerados poco favorecedores, como el delineador corrido, los labios oscuros sin definición o las pestañas grumosas.
Messy no es descuidado: es intencional y liberador
Puede parecer contradictorio, pero lograr un buen messy look requiere intención. No es lo mismo salir corriendo sin maquillarte que decidir usar solo una sombra azul mal aplicada. Hay una narrativa detrás, y esa narrativa es la libertad. La libertad de probar, de equivocarte, de borrar y volver a empezar. La libertad de no tener que encajar.
Este estilo también abre la puerta a rutinas más cortas y más intuitivas. Ya no se necesita seguir los diez pasos del skincare perfecto ni dominar todas las técnicas del contouring. El objetivo es sentirte tú, sin necesidad de pulirte como una estatua. En un mundo que premia lo perfecto, apostar por lo auténtico es un acto revolucionario.
Messy Beauty no viene a reemplazar al Clean Girl look, sino a convivir con él. Ambas estéticas pueden coexistir y responder a distintos estados de ánimo. Algunas mañanas queremos vernos prolijas y radiantes. Otras, queremos dejar que se nos corra el delineador, y que eso también esté bien. Y en esa variedad está la verdadera belleza.
