Más allá de considerar los episodios dolorosos como obstáculos, Laura Barjum los transforma en aprendizajes. Su amabilidad, característica distintiva, refleja cómo desea ser recordada como actriz y como mujer.
El tiempo transcurre rápidamente, y a veces, solo nos queda mirar al pasado con nostalgia y agradecimiento. Han pasado trece años desde que Laura Barjum comenzó a estudiar actuación en Bogotá y ocho desde que representó a Colombia en Miss Universo, una experiencia que describe como una verdadera locura.
Construyendo un legado
Las experiencias han forjado a Laura, quien recuerda una frase que marcó su vida, dicha por una amiga a Oprah Winfrey: «Tu legado es cada corazón que tocas». Precisamente eso es lo que inspira su iniciativa Bye Bye Bullying, que fomenta la reflexión y el diálogo sobre el impacto del acoso en entornos escolares. «Si de los más de veinte mil niños que he impactado, con al menos uno que recuerde, que cambie la historia de su colegio y decida confiar más en sí mismo o encuentre las herramientas para salir de un momento tan oscuro, como puede ser el bullying, mi misión está cumplida», afirma.
Reconoce que algo que la acompañará para siempre y que dejará huella es su amabilidad: «No solo la llevo a los colegios, sino también conmigo cada vez que saludo, me despido, doy las gracias, sonrío, trato a las personas… Cada vez que soy amable —que es algo que me enseñaron mis papás— estoy dejando un legado». Para Laura la amabilidad escasea cada vez más en un mundo donde las personas están absortas en sus teléfonos y en el ritmo acelerado de la vida cotidiana. Sin embargo, ella ve cada encuentro interpersonal como una oportunidad de generar un impacto positivo.

El lado bueno de la vida
Hace ocho años, la vida de Laura dio un giro cuando concursó en Miss Universo, de donde obtuvo diversos aprendizajes. «Siempre voy a estar agradecida con los concursos de belleza; son una gran plataforma en la medida en que decidas aprovecharla», reflexiona. Sin embargo, reconoce los estigmas persistentes que rodean ese medio: «Aunque han tratado de diversificar los estereotipos, aún es difícil reflejar la concepción actual de belleza, donde de verdad reconocemos que hay cuerpos y estaturas diversas, todas igualmente hermosas».
Para Laura, participar en estos espacios depende de la intención: «Es como si se tratara de una red social o reality, donde puede primar la intención de trabajar en el mundo del entretenimiento o la filantropía». Aprovecha este momento para hacer una mención especial al amor y cariño que ha recibido de sus seguidores desde su paso por Miss Universo, el cual ha sido genuino.
Laura también inspira con su autenticidad, como en su transición al cabello rizado, una decisión que no fue sencilla, pero que hoy la hace sentirse bien consigo misma: “Hace un par de años, decidí aceptar que hay una razón por la que nací con el pelo rizado, y durante este proceso ha sido muy bonito encontrar tantos piropos y halagos sobre mi cabello».
Ha creado una comunidad que la acompaña en redes sociales y le provoca gran satisfacción.
La crisis de los treinta: reconocerse cada día
Al cumplir treinta años, Laura Barjum reflexiona sobre esta edad que es frecuentemente estigmatizada: «Es un ir y venir. No tengo una pareja estable, ni siquiera cerca de comprometerme, casarme o tener hijos». Aunque no es algo que la agobie, sí reconoce que: «Se siente bien o mal varias veces. En este tiempo, la respuesta ha sido distinta varias veces hacia mí misma».
Estas dudas vienen de su parte porque es afortunada de no ser cuestionada por su familia o amigos; al contrario, es apoyada y aplaudida por ellos en todos sus logros: «Hay días en los que me siento autosuficiente y profesional, hay otros días en los que digo “sí me gustaría”». Incluso considera que hay que darnos la oportunidad de «cambiar de opinión mil veces […] y está bien», precisa.
La incertidumbre de Laura se desprende de un falso cuento de hadas con el que muchas mujeres crecieron: «Nosotras soñamos con el “felices para siempre” porque nos lo prometieron y cada vez nos damos cuenta de que es una mentira». Y complementa: «A los treinta decimos “bueno, ya la princesa debería estar en su felices para siempre”, pero lo lindo es que nuestra generación tiene la oportunidad de evaluar si realmente eso es lo que queremos. Es un momento hermoso de realización para muchas mujeres que ahora contamos con la conciencia necesaria para cuestionarlo».
Entre el amor y la maternidad: decisiones desde la autenticidad
Pero, ¿le gustaría enamorarse? Tal como Taylor Swift y Travis Kelce — considerando la gran swiftie que es—, la respuesta es la siguiente: «Claro que me encantaría. Soy Piscis, vivo al máximo el amor y las pasiones. En todas mis relaciones anteriores iempre he ido al máximo y no me arrepiento. Me entrego muchísimo y claro que quisiera volverlo a vivir. Soy una persona súper entregada y generosa cuando estoy en una relación».
Hoy sabe lo que quiere y no teme expresarlo, algo que ha descubierto luego de tomar terapia durante un año: «Además de trabajar en mí misma o mejorar la relación con mi familia, he entendido cómo quisiera relacionarme con una pareja. También he identificado cosas que quizá hice mal en el pasado, detalles que hubiera podido manejar de forma distinta. Eso ha sido parte de mi trabajo de crecimiento personal».
Segura de sí misma, señala: «Con mi próxima pareja, quiero que el encuentro sea mucho más consciente. Ya estoy menos enfocada en las mariposas en la panza y más en construir un equipo, contar con un compañero; creo que estoy mucho más preparada para ese momento. Hay muchos conceptos que yo no he vivido todavía, pero ya los tengo identificados y quisiera saber en la práctica cómo resultan».

Sobre la maternidad, su perspectiva en este momento es clara. Confiesa que durante mucho tiempo deseó ser mamá, pero: «Luego vino una etapa en la que dije “no, me faltan muchas metas y compromisos que tengo conmigo”. Ahora estoy en un momento en el que digo “vamos viendo”». Al reconocerse como podcaster, Laura escucha diversas opiniones que han abierto su panorama: «He escuchado a muchas personas que son un referente para mí en muchos aspectos.
Decir que nunca estás preparado para tener un hijo está bien, y eso tiene mucho sentido. Si me llega a suceder, lo aceptaré, en medio del caos, de mi carrera como actriz y todo lo que hago». Y si no sucede, sabe que también estar bien: «Estoy tranquila con ambas opciones».
Mil personajes por vivir: la pasión que no se agota
Laura transmite mucha luz; está llena de sueños y trabaja día a día para hacerlos realidad: «Quiero un millón de personajes. Cada personaje que construyo —ya sea en cine, televisión, series o teatro (que es algo en lo que estoy poniendo mucha energía ahora)—, lo vivo y lo entrego completamente. Es una de las satisfacciones más grandes de mi vida: encarnar, pensar, escribir sobre cada personaje que me llega a la mesa».
Créditos:
Realización: Gerard Angulo
Fotografía: Carlos Ruizc
Muah: Carlos Morales
Asistente de fotografía: Iván Aguíñiga
Asistente de moda: Valeria Mariño
Producción: Yuliet Delgado.
