En París, la provocación volvió a la pasarela. Jean Paul Gaultier SS26 no se conforma con romper reglas: las desafía, las distorsiona y las reinventa. Bajo la dirección de Duran Lantink, los corset se atreven con cuerpos masculinos, las mallas simulan desnudez y la moda se libera de etiquetas.
Entre luces industriales y un ambiente que recuerda a la vida nocturna queer de los 80, la colección se convierte en un espectáculo donde lo andrógino y lo teatral dominan la escena. Prepárate para un desfile que no solo se ve: se siente, se cuestiona y se recuerda.
¿Cómo se reinventa la irreverencia de Jean Paul Gaultier SS26?
Jean Paul Gaultier vuelve a París con un desfile que desafía normas, rompe códigos y celebra la libertad de género. Bajo la dirección de Duran Lantink, la firma explora siluetas andróginas y corsés adaptados a hombres, mezclando lo teatral con lo provocador. La esencia de Gaultier permanece intacta: irreverente, atrevida y siempre en la frontera de lo inesperado.
¿Qué impresión causó el escenario y la puesta en escena de Jean Paul Gaultier SS26?
El sótano del Musée du Quai Branly se transformó en un paisaje industrial: tuberías, luces que destellaban y figuras que parecían fantasmas futuristas. La pasarela no solo fue un espacio de moda, sino un juego sensorial que evocaba la libertad de la vida nocturna queer y underground que inspiró a Gaultier en los años 80. Cada paso de los modelos subrayaba la provocación de la colección y la atmósfera de total ruptura con la tradición.

¿Qué papel juega la expresión de género en esta colección SS26?
Lantink continúa la tradición de Gaultier de borrar las líneas entre masculino y femenino. Hombres con corsés y mujeres con estampados de torsos masculinos provocan y cuestionan los cánones clásicos. Las mallas que simulan desnudez masculina o los cuerpos tatuados en látex exploran la moda como herramienta de audacia y libertad. Es un desfile que no teme confrontar, sorprender y —sobre todo— generar conversación.

¿Cómo se reinterpretan los íconos de Gaultier?
El diseñador holandés no solo desafía los géneros, también renueva los clásicos. La camiseta Marinière aparece en rayas inesperadas, los corsés adquieren proporciones maximalistas y los estampados de tatuajes cubren cuerpos enteros. Incluso el icónico sujetador cónico se transforma, rindiendo homenaje a la esencia de Gaultier con un twist contemporáneo. Cada pieza es un recordatorio de que la moda puede ser lúdica, radical y completamente libre.
¿Por qué esta colección es tan controvertida?
El debut de Lantink provoca debate por su audacia. Algunos looks provocaron desconcierto —como las mallas con anatomía completa y manchas de sangre— mientras que otros lograron equilibrar humor y sofisticación. Más que una polémica gratuita, la colección reafirma el espíritu de Gaultier: provocar reflexiones sobre identidad, cuerpo y estética sin concesiones.
¿Qué legado deja esta pasarela para la moda contemporánea?
La temporada primavera-verano 2026 se define por la libertad de expresión y la ruptura de límites. Duran Lantink toma el relevo del enfant terrible original, mostrando que la irreverencia puede ser refinada, conceptual y profundamente poética. Jean Paul Gaultier sigue siendo sinónimo de provocación elegante, y su SS26 es prueba de que la moda más arriesgada también puede ser la más memorable.
Al final, SS26 no es solo un desfile: es un manifiesto. Duran Lantink toma el relevo de Gaultier y recuerda que la moda no tiene género, ni reglas fijas, ni miedo a provocar. Entre corsés masculinos, cuerpos tatuados y mallas audaces, cada look desafía la tradición y celebra la libertad de expresión. Jean Paul Gaultier sigue siendo sinónimo de irreverencia elegante, y esta temporada lo confirma: la provocación también puede ser sofisticada, memorable y completamente liberadora.
