Desde su estudio en Los Ángeles, Ali Stone produce, mezcla y crea su propia música, demostrando que el talento femenino lidera también en el rock.
En un mundo donde la producción musical ha sido tradicionalmente territorio masculino, Ali Stone ha aprendido a escribir su propia historia con determinación, talento y una visión profundamente personal. A sus 32 años, esta productora, multiinstrumentista, compositora y cantante colombiana se consolida como una de las voces femeninas más potentes del rock latino contemporáneo.
Su más reciente nominación al Latin GRAMMY llegó con TRNA, una canción que forma parte de su álbum conceptual A Través del Espejo, una obra que escribió, produjo, interpretó, mezcló y masterizó completamente sola. Inspirada en el universo literario de Lewis Carroll, la artista construyó un viaje sonoro que combina la narrativa introspectiva con la fuerza del rock y una estética visual envolvente.

¿Cómo logró abrirse camino en un género dominado por hombres?
El disco debutó en el Top 5 de ventas de rock y alternativo en iTunes, compartiendo posiciones con bandas como Metallica y Evanescence. Su sencillo TRNA se convirtió en la canción más buscada del álbum en Shazam, además de ser una de las más programadas en radios de Japón, Francia y México. Una demostración clara de que la propuesta de Ali trasciende idiomas, geografías y géneros.
Pero más allá de las cifras y las nominaciones, lo que define a Ali Stone es su independencia creativa. Desde su estudio en Los Ángeles, la artista no solo compone y produce su música, sino también el arte visual que la acompaña. Cada detalle, desde los arreglos hasta las texturas gráficas, pasa por sus manos. Es una creadora integral, dueña de su narrativa y de su sonido.
¿Qué la llevó a construir su propio universo artístico?
Su recorrido ha sido tan desafiante como inspirador. Aunque estudió Administración de Empresas, nunca abandonó su conexión con la música. Desde los cuatro años exploró instrumentos, soñando con producir sus propias canciones. En sus comienzos en Colombia, le dijeron que su esencia rockera no encajaba con lo que debía sonar a lo colombiano. Ella decidió probar que estaban equivocados.
Ese espíritu inconforme y visionario la ha llevado a colaborar con artistas como RBD, Danna Paola, Fonseca y Goyo, además de proyectos internacionales junto a Diplo, Major Lazer y Melymel. En septiembre pasado, se convirtió en la primera latina nominada a los SONA Awards (Songwriters of North America) en la categoría Emerging Songwriter, consolidando su presencia en el competitivo universo de la composición anglosajona.
¿Por qué su nombre se ha convertido en sinónimo de autonomía creativa?
Reconocida por Billboard como Latin Hitmaker, embajadora de Gibson, Roland, Universal Audio y Ableton, y aliada de iniciativas como She Is The Music y Playing for Change, Ali se ha convertido en referente de una nueva generación de mujeres que transforman la industria desde la sensibilidad, la técnica y la autonomía.
Su música es un espejo, una reflexión sobre el poder, la identidad y la libertad de crear sin moldes. En una industria donde aún se cuestiona cuántas mujeres pueden liderar detrás de la consola, Ali Stone demuestra que la respuesta no depende del género, sino del talento.

‘Durante mucho tiempo me dijeron que no podía hacerlo todo. Así que aprendí a hacerlo todo’, destaca.
¿Qué representa hoy Ali Stone para la música latina?
Con una nueva nominación al Latin GRAMMY, una carrera que supera los mil millones de reproducciones y una voz que resuena más allá del continente, Ali Stone no solo hace música: redefine lo que significa ser una mujer detrás del sonido.
