Pocas veces he sentido vibrar al Movistar Arena con la fuerza con la que lo hizo anoche. Y no era para menos. Rosalía estaba sobre el escenario iniciando su etapa de conciertos en América Latina con su gira LUX. La euforia, además, tenía una razón especial: el regreso de la española, que hacía tres años no venía a nuestro país. Fue en 2022 cuando cantó por primera vez en el Movistar Arena de Bogotá con su Motomami World Tour, y en 2023 cuando se apoderó del cartel del Festival Estéreo Picnic con ese mismo proyecto. Anoche, quienes la extrañábamos le demostramos por qué, bailando y cantando cada una de sus canciones.
Se trató de un show impresionante. Era imposible quitar la vista de todo lo que ocurría sobre aquella tarima. Rosi, además de demostrar su impresionante capacidad vocal, deleitó con coreografías que la han retado a adentrarse en técnicas propias del ballet. Acompañada por su orquesta, dirigida por Yudi Heredia, nos llevó por un recorrido musical que transitó entre lo clásico, el reguetón, el techno, la bachata y el merengue. Cada momento fue mágico y, lo mejor, aún queda una oportunidad para verla este sábado 18 de julio.
Rosalía y su historia de amor con Colombia
Colombia ocupa un lugar especial en el corazón de Rosalía. La primera vez que estuvo aquí, con Motomami, la artista nos habló de su gusto por el pandebono, de su admiración por Shakira y de su primer amor, un colombiano. ‘Mira, tengo una pequeña confesión que hacer hoy. Esto es algo que nunca he explicado, nunca, hasta ahora. Mi primer amor era colombiano. Era de aquí. Tenía unos ojos verdes increíbles. No se dio, pero me pregunto qué ha de pensar él ahora. Yo creo que se arrepiente’, nos contó en 2022.

‘Quiero que sepáis que estoy muy feliz de estar aquí. Hace dos años, cuando estaba trabajando en este proyecto, Motomami, estaba en Estados Unidos, en Miami. Estaba lejos de mi familia. Pero había alguien, una amiga mía, que se llama Lucero, ella también es de aquí. Ella me enseñó a hacer pandebono. Ella me hacía, yo comía eso y me daba un calorcito aquí, en el pecho. Ella me decía: Mami, tienes que ir a Colombia. Esta es la primera vez que estoy aquí. Quién iba a pensar que así, de esta manera, con todos ustedes esta noche. Ahora lo entiendo’, añadió.
En esta ocasión no fue muy diferente. Durante la primera fecha del LUX Tour en la capital, Rosalía recordó su paso por Colombia y se mostró profundamente conmovida por el cariño que el público le estaba manifestando. En varias ocasiones, incluso, se detuvo simplemente a contemplar cómo las miles de personas que habían ido a verla gritaban su nombre y le repetían una y otra vez: ‘te amo’. ‘Qué energía, Bogotá, qué energía’, dijo en varias ocasiones, con un gran brillo en sus ojos.
‘Me gustaría mucho daros las gracias por respaldarme una vez más y por estar aquí. Muchas gracias. Espero poder devolverles todo este cariño en forma de canciones en esta noche’, dijo justo antes de cantar Mio Cristo Piange Diamanti, y luego de haber interpretado Sexo, Violencia y Llantas; Reliquia y Porcelana.
Juliana, Isabella y Víctor: los personajes de la noche
El concierto de Rosi pasó de las canciones más íntimas a las de mayor intensidad durante el segundo acto. Comenzó con Berghain y siguió con joyas de Motomami como Saoko, La fama y La Combi Versace. Después de interpretar De madrugá, canción con la que concluye el segundo acto, Rosalía viajó todavía más atrás en su carrera para cantar El redentor, una de las composiciones que hace parte de Los Ángeles.
Ya en el tercer acto, nos deleitó con un cover del clásico Can’t Take My Eyes Off of You, mientras saludaba a algunos de los fanáticos que había subido al escenario. Al interpretarla, vemos a Rosi detrás de un cuadro, simulando ser la Mona Lisa. ¿La misión de quienes fueron elegidos para subir? Grabarla y tomarle fotografías como si fuera la creación de Leonardo da Vinci.
El setlist continuó con La Perla y Sauvignon Blanc, no sin antes regalarnos dos de los momentos más memorables de la noche. A su ya clásico confesionario, en el que invita a celebridades a hablar de sus líos amorosos, llamó a Juliana, una de las cantantes más importantes de nuestro país. Conmovida hasta las lágrimas, Juli abrazó a Rosi con fuerza y confesó que gracias a ella había decidido dedicarse a la música. Tras su historia, que involucró a un actor colombiano cuyo nombre no reveló, se sumó a la ecuación Isabella.
Isabella, una de las asistentes al concierto, llevaba un cartel que decía: ‘Rosalía, revela el sexo de mi bebé. Motomami o Anti perla’. Fue entonces cuando Rosalía rompió uno de los protocolos que ha mantenido durante la gira y la invitó a subir al escenario. Después de hacerle algunas preguntas sobre su embarazo, reveló que esperaba una niña o, como gritó el público al unísono, una pequeña Motomami.
Fue también en ese momento cuando presentó a Víctor, integrante de su equipo de trabajo y, según contó la propia artista, una de las personas que más la ayuda durante la gira. Él fue el encargado de entregarle el sobre con el resultado del sexo del bebé, razón por la que Rosi aprovechó para contar su historia.
¿Qué dijo Juliana en el confesionario?
Juliana ya había dado algunas pistas de que sería la invitada al confesionario, pero la confirmación llegó cuando Rosalía le dio la bienvenida al escenario en medio de la ovación del público. Tras confesar su admiración por Rosi y luchar por contener las lágrimas, Juli habló sobre aquella ‘joyita’ que, tiempo atrás, intentó hacerla sentir menos.
Según contó, mientras grababa una serie conoció a un famoso actor colombiano. Muy guapo, recordó. Como durante mucho tiempo tuvo inseguridades sobre la forma en la que se percibía a sí misma, no podía creer que aquel hombre se hubiera fijado en ella. Comenzaron a salir en secreto y, una noche, durante la fiesta de cierre del rodaje, dejaron de esconderse y se besaron frente a todos.
‘De repente, en el clímax de la noche, estábamos besándonos en un balcón, nunca se me va a olvidar (…) él me agarra la cara y me mira a los ojos y me dice: contigo me pasa algo que nunca antes me había pasado (…) contigo me pasa que no importa el físico, contigo me pasa que no me importa que seas la más guapa o la más linda, igual yo me muero por ti (…) lo miré a los ojos, me reí y le dije: gracias, porque después de ti, y después de esta noche, yo te juro por Dios, que nunca en mi vida vuelvo a perder un segundo de mi tiempo con un hombre que no me considere una mujer tremendamente guapa’, contó.
Rosi, por supuesto, y como lo ha hecho en ocasiones anteriores con otras celebridades, usó el humor para referirse a la situación. Entre frases como ‘la inteligencia lo perseguía, pero él era más rápido’ o ‘parecía un dibujo hecho con la mano izquierda’, Rosalía aplaudió la reacción de Juli frente a esa incómoda situación y procedió a cantar La Perla, término que en España suele usarse para referirse, de forma irónica, a personas con comportamientos como el del misterioso actor que mencionó Juliana.
@paramopresenta Juliana fue la invitada a confesarse con @La Rosalia ♬ sonido original – Páramo Presenta
El final que nadie quería que llegara
Todo llega a su final y quienes estábamos en el Movistar Arena sabíamos que el concierto de Rosi estaba cerca de concluir. Todavía nos quedaba energía para seguir bailando y cantando, y ella no decepcionó. Continuó el setlist con Dios es un stalker y La rumba del perdón, canciones con las que descendió de la tarima principal, saludó a los fanáticos ubicados en la primera fila y se trasladó a un segundo escenario, ubicado en la mitad del venue.
Desde allí interpretó CUUUUuuuuuute, mientras un enorme incensario flotaba sobre el público. Después de eso, recordó nuevamente su era de Motomami al cantar Bizcochito y Despechá, creando con esta última una enorme pelea de almohadas sobre el escenario.
Rosi cerró el concierto con Focu ‘Ranni y Magnolias. Al finalizar la última canción, se cerró el telón, un enorme lienzo en blanco que llevaba su firma. Las luces siguieron apagadas por algunos segundos, mientras las miles de personas que habíamos ido a verla no dejábamos de aplaudirla y alentarla. Camino a la salida, era inevitable escuchar conversaciones ajenas. Unos aseguraban que se trataba del concierto del año; otros repetían que Rosalía era impresionante y que nadie era como ella. Tampoco faltó quien preguntara a la multitud que caminaba cansada: ‘Bueno, ¿y dónde es el after?’.
Nadie quería irse, nadie quería sentir que eso que había esperado por tantos meses había llegado a su final. Sin embargo, la espera valió la pena. Cada persona en el Movistar Arena vivió cada minuto como si fuera el último, y eso se sintió en la forma tan poderosa en la que retumbaban las voces de todos canción tras canción. Rosalía se va, pero prometió volver. ¿Cuándo? Probablemente no sea pronto. Pero, cuando regrese, encontrará a un público que anoche dejó claro que nunca dejó de esperarla.
