Panamá llegó a UN FAIR 2026 como país invitado de honor con una muestra que reúne a 12 artistas y que, casi por casualidad, terminó teniendo nombre de mujer. El Salón Panamá presenta propuestas de creadoras de distintas generaciones y recorridos, con obras que hablan de la identidad, la ciudad, la familia, las emociones y las experiencias que atraviesan a las mujeres desde diferentes lenguajes.
La selección reúne a Lucía Philipps, Carmen Delgado, Poonam Chatlani, Analía Quijano, Virna Levin, Lilibeth Bennett, Chini Carles, Margaret Amar, Andrea Vernaza, Annette Bárcenas, María Antonia Linares y Rosemary Norte. Algunas llegaron al arte después de estudiar otras carreras y otras llevan años desarrollando su práctica. Sus testimonios permiten conocer qué hay detrás de las piezas que representan a Panamá en Bogotá. La feria se lleva a cabo del 23 al 27 de septiembre en el Centro Internacional Tequendama.

¿Qué cuentan las artistas de Panamá sobre sus obras en UN FAIR 2026?
Analía Quijano encontró en el acrílico termoformado una forma de convertir su propio proceso de transformación en una obra. La artista estudió arquitectura y durante años estuvo vinculada a esa profesión, aunque siempre tuvo la sensación de que quería dedicarse al arte. Después de experimentar con materiales como cemento y madera, regresó a la pintura y comenzó a explorar las posibilidades del acrílico, un material que puede moldear mediante calor.
En Las formas que habito, Quijano construye un autorretrato a través de cintas entrelazadas que representan diferentes etapas de su vida. El rojo habla de la niña que eligió arquitectura por su afinidad con el arte; el verde representa su mente estructurada y el amarillo, el momento en que comenzó a quitarse las capas que le impedían convertirse en la artista que quería ser. Una de las cintas termina separándose de las demás para representar su presente como creadora.
Lucía Philipps, por su parte, decidió trabajar alrededor del silencio y de aquello que ocurre dentro de él. La artista, que estudia en Florencia, trabaja con una estética cercana a lo macabro y reconoce que le interesa generar incomodidad en quien observa. Su propuesta parte de una reflexión sobre las pausas y las expresiones que aparecen en medio del silencio. ‘Me encanta lo que viene siendo incomodar dentro de las obras’, explica.
¿Cómo representan las artistas panameñas las experiencias de las mujeres?
Chini Carles lleva a sus esculturas la presión que sienten las mujeres frente a las responsabilidades y exigencias de la vida cotidiana. Arquitecta de formación y escultora desde hace más de 15 años, trabaja principalmente con vidrio y representa cabezas sometidas al peso de diferentes objetos. ‘Las mujeres tenemos presiones diferentes’, explica la artista, quien también reconoce que los hombres enfrentan sus propias presiones, aunque las experiencias no sean iguales.
Para construir sus piezas, Carles primero modela las figuras y después realiza los moldes y el trabajo con vidrio. El proceso puede tomar alrededor de un mes, entre el modelado, el paso por el horno y las semanas de pulido. En Inseparables, además, cambia el enfoque para hablar del apoyo de la familia y los amigos como una forma de atravesar las dificultades.

Margaret Amar encuentra en la arquitectura y la historia de Ciudad de Panamá los materiales para construir sus propias piezas. La artista recupera puertas y otros fragmentos de madera del Casco Antiguo y los convierte en estructuras tridimensionales. Lleva años trabajando como docente de artes visuales y retomó con mayor fuerza su propia producción artística hace aproximadamente 12 años.
‘La ciudad es mi musa’, cuenta Amar, quien utiliza los colores para representar la alegría que siente al recorrer su país, pero también la libertad de seguir soñando y creando. Su intención es que quienes observen sus obras puedan sentir esa misma energía y recordar que todavía es posible imaginar otros caminos.
¿Qué otras artistas hacen parte del Salón Panamá?
Carmen Delgado, Poonam Chatlani, Virna Levin, Lilibeth Bennett, Andrea Vernaza y Annette Bárcenas completan la selección de 12 creadoras que participan en la muestra. Delgado presenta una mirada contemporánea sobre las Mil Polleras de Las Tablas, mientras Chatlani trabaja con autorretratos emocionales sobre lunas de vidrio.
Virna Levin lleva a sus obras paisajes vinculados al Darién y Lilibeth Bennett aborda una propuesta relacionada con la memoria y la denuncia ancestral. Andrea Vernaza trabaja con batik y Annette Bárcenas, abogada de profesión, mantiene la fantasía como una parte fundamental de su práctica artística y de su manera de imaginar otros mundos.

¿Qué cuentan María Antonia Linares y Rosemary Norte a través de sus obras?
María Antonia Linares utiliza el collage, la pintura y diferentes materiales encontrados para construir historias cargadas de ironía. La artista es autodidacta y trabaja con revistas, recortes, pinturas antiguas, imágenes impresas y otros elementos que incorpora a grandes lienzos. No suele comenzar con bocetos ni modelos; deja que las imágenes y los personajes aparezcan mientras desarrolla la obra.
En una de sus piezas, Linares utiliza el humor oscuro para hablar de una familia latinoamericana y de las contradicciones que pueden esconderse detrás de las apariencias. ‘Me gusta ejecutar, fluir sin control mis ideas y después voy creando’, explica sobre su proceso.
Rosemary Norte concentra su trabajo en las miradas y en todo aquello que una persona puede comunicar sin decir una palabra. La artista utiliza grafito, carboncillo, pastel y otras técnicas para representar expresiones de tristeza, alegría o preocupación. También parte de su fascinación por el agua y por la manera en que la luz puede atravesarla, una imagen que conecta con la geografía de Panamá entre dos mares.
Sus obras más recientes exploran precisamente esas miradas que parecen guardar algo que no consigue expresarse con palabras. Para Norte, además, cada espectador puede encontrarse con algo diferente frente a una misma obra, porque nadie observa una mirada exactamente de la misma manera.
