Leyendo ahora
Walk Your Walk: La lección de ECCO y Copenhague

Walk Your Walk: La lección de ECCO y Copenhague

  • Viví seis años en Copenhague y todavía, cuando alguien me pregunta qué fue lo que más me marcó de esa ciudad, hablo de las personas, de su manera tan diferente de vivir y de cómo eso se ve reflejado en la moda.
Ecco Copenhague

Solemos asociar al mundo escandinavo con un lugar helado donde todo el mundo se viste de negro. Y sí, es helado, y sí, algunas personas se visten de negro, pero yo me acuerdo de ver a mujeres usar vestidos rosados con tejidos de colores, faldas sobre pantalones, hombres con chaquetas de segunda con estampados increíbles y todo tipo de sombreros.

La cultura danesa es una cultura llena de color, de gente que domina el arte del layering como nadie, que habita y cuida su ciudad de una manera casi ritualística. Son gente cool. Creo que es la manera más acertada de describirlos.

Así se vive la moda en Copenhagen

Copenhagen Fashion Week es probablemente la única semana de la moda del mundo donde las personas más relevantes de la industria llegan a los desfiles en bici y con flip flops, con vestidos pomposos y tenis. Es la forma más honesta de elegancia que he visto.

Los daneses se visten para vivir la vida, vivirla de verdad, no para que los demás vean que la viven. Y, en medio de esa honestidad, salen unos lookazos que todo el mundo intenta recrear. Las prendas obviamente son importantes, pero creo que lo que los hace ver tan cool es el alma detrás de ellas.

Ecco Copenhague
Foto: Ana Galán.

Yo soy latina, y siento que para nosotras la relación con la moda siempre ha implicado cierto sacrificio. Nuestros estándares de belleza tienen mucho menos que ver con funcionalidad o comodidad y mucho más con ser vistas. En Dinamarca entendí que esa lógica se podía invertir por completo.

Que se puede estar espectacular precisamente porque se visten para caminar, para pedalear, para llegar a tiempo, para vivir el día sin que la ropa lo impida. 

Esa manera de entender el vestir es consecuencia directa de una cultura que piensa la sostenibilidad de una forma mucho más amplia de lo que solemos entenderla nosotros. No es solo reciclar o comprar orgánico.

Es sostenible la manera en que Dinamarca se relaciona con el planeta, sí, pero también la manera en que se relaciona consigo misma: con el tiempo, con el cuerpo, con el descanso, con la idea de que las cosas buenas se compran pocas veces y se usan hasta que ya no dan más.

Ecco Copenhague
Foto: Ana Galán.

ECCO y el ADN danés en cada paso

Ahí es donde ECCO se vuelve, para mí, la marca perfecta para hablar de todo esto. En una industria que en gran parte depende de que las cosas se vean bien en una foto y duren lo que dura una temporada, ECCO hizo la apuesta contraria: fundada en 1963 en un pueblo pequeño de Dinamarca, controla su cadena de valor completa —tiene tres curtidurías propias y cinco fábricas— para que la calidad no dependa de un tercero ni de un ciclo de moda.

Su tecnología FLUIDFORM™️, que une la suela con la parte superior del zapato en una sola pieza flexible, existe por una razón muy simple: que el zapato se mueva como se mueve el pie, no al revés. No es una marca que compite por ser la más vista. Compite por ser la que sigues usando cuando ya nadie se acuerda de qué temporada la compraste.

Ecco Copenhague
Foto: Ana Galán.

Por eso tiene tanto sentido que su nueva campaña global se llame Walk Your Walk. Porque de eso se trata, al final: de moverse por la vida en los propios términos, eligiendo calidad sobre tendencia y autenticidad sobre aprobación. Esa obsesión por la calidad es, en el fondo, una postura ideológica.

Te puede interesar

Es la negación de comprar por comprar, de acumular por ansiedad, de renovar el clóset cada temporada solo porque el calendario de la moda nos lo exige. Es la convicción de que tener menos cosas, pero mejores, y usarlas hasta el final, es también una forma de estar bien con uno mismo.

Los daneses no necesitan mostrar que tienen dinero para vestirse bien. Necesitan sentirse cómodos, necesitan poder moverse, necesitan que los zapatos no les compliquen la vida sino todo lo contrario.

Lo que hace que Dinamarca sea diferente

Yo me enamoré de Dinamarca por eso. Porque me enseñó que lo cool no pelea con la comodidad, que uno puede ser exigente con la calidad de lo que usa sin que eso implique sufrir por ello, y que hay una dignidad enorme en escoger bien pocas cosas y quedarse con ellas.

Ecco Copenhague
Foto: Ana Galán.

Y creo que esa es, al final, la pregunta que me traje de Copenhague: ¿para quién me estoy vistiendo hoy? Han pasado años y sigo cargando la respuesta en los pies —literal. Los mismos ECCO que uso para montarme en un Uber en Bogotá los usé para pedalear en Copenhague sin pensarlo dos veces. El coolness que tanto busqué en Dinamarca no se quedó allá. Me lo traje puesto.

Por: Ana Galán.


FASHION GROUP DISEÑO Y PUBLICIDAD, S.A. de C.V.

Calle Bradley 21. Colonia Anzures, 11590 Ciudad de México (México)

 

Volver arriba