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Alejandra Azcárate es Cruella de Vil en la nueva colección de Mario Hernández

Alejandra Azcárate es Cruella de Vil en la nueva colección de Mario Hernández

  • Convertida en Cruella para Mario Hernández, Alejandra Azcárate reflexiona sobre la moda y la autenticidad.

En 1961 conocimos a la que se convertiría en la villana favorita de muchos fanáticos de las historias de Disney: Cruella de Vil. Con su cabello de dos colores, su maquillaje potente y sus abrigos de piel, se convirtió en un poderoso ícono que, más de 60 años después, sigue dando de qué hablar. Su imagen se apoderó de la cultura pop y, de hecho, se han hecho varias películas a su nombre, entre ellas, la más reciente protagonizada por Emma Stone.

Recientemente, Mario Hernández, una de las compañías más importantes de Colombia, decidió tomar la imagen de Cruella como inspiración para crear una nueva colección. Y no solo eso, también invitó a una de las celebridades más influyentes de nuestro país para representarla. Se trata de Alejandra Azcárate, actriz y empresaria. Su elección para interpretar a Cruella en esta campaña no pudo ser más perfecta, y ella misma lo sabe. En conversación con Marie Claire Colombia, Alejandra habló de lo que significa hacer parte de este proyecto y de lo que ha sido para ella verse al espejo bajo la piel de Cruella.

Alejandra Azcárate como Cruella de Vil para Mario Hernández

Para Alejandra, hacer parte de esta campaña es emocionante por varias razones. No solo significa darle vida a uno de los personajes más memorables de Disney, sino también reconectar con esa faceta de modelo que, en algún momento, ocupó buena parte de su vida. ‘Para mí es una enorme oportunidad de regresar a la industria de la moda y de la imagen publicitaria, sin duda, con la campaña más grande que ha hecho la marca bajo la sombrilla de Disney y de Mario Hernández. Entonces, eso me produce mucha alegría y mucha gratitud, haber sido la elegida para representar a Cruella’, señaló.

Alejandra Azcárate es Cruella de Vil en la nueva colección de Mario Hernández
Alejandra Azcárate es Cruella de Vil en la nueva colección de Mario Hernández. Cortesía.

Y es que ponerse bajo la piel de la villana no implicó únicamente llevar su característico cabello de dos colores o acercarse a su poderosa estética. Para Alejandra también significó volver a encontrarse con una industria que conoce bien y hacerlo en un momento completamente diferente de su vida.

¿Qué significa para Alejandra Azcárate regresar al modelaje?

Volver al modelaje ‘la entretiene’, dice. Hay algo especial en regresar frente a la cámara después de tantos años y, sobre todo, hacerlo de la mano de una mujer tan difícil de ignorar como Cruella. En medio de la conversación, Alejandra habla de la corta vida que, durante años, pareció imponer el modelaje a las mujeres. Lo hace con el humor que la caracteriza. ‘Fíjate que el gremio de la moda, o el modelaje específicamente, es una industria donde la mujer se envejece muy rápido, ¿no? O sea, una chica de 25 años ya está pasada de tiempo para las pasarelas. Es una vida muy corta. Entonces, pues imagínate, yo ya estaría, digamos, para ser modelo de orejas o de dedo del pie’, comentó.

Sin embargo, su historia con la moda no terminó con el paso de los años. Hoy vuelve a ser la imagen de una campaña y encuentra, precisamente en Cruella, una curiosa manera de hablar sobre la permanencia en el tiempo. ‘Que ya en este momento me digan ser imagen de una campaña dentro de un personaje icónico de la moda, pues es una maravilla, porque se da uno cuenta de que la moda también resulta siendo un factor atemporal, como lo soy yo misma y como lo es Cruella’, destacó.

Cruella y una imagen que parece detenida en el tiempo

Alejandra creció viendo al personaje que hoy representa. Los años pasaron, pero la imagen de Cruella parece haberse quedado detenida en el tiempo. Su esencia permanece intacta y, para la actriz, sigue sintiéndose tan cercana como siempre. ‘Yo crecí viendo a Cruella y fíjate, hoy la estoy representando. Si eso tuviera una lógica cronológica, pues Cruella para mí ya sería hoy mi mamá. Y no lo es. Yo la sigo viendo al nivel de una amiga. Entonces, yo siento que conmigo pasa mucho lo mismo’, explicó.

Hay cierta eternidad en esa reflexión. Una que no solo habla de Cruella, sino también de la manera en la que Alejandra entiende su propia carrera y el vínculo que ha construido con diferentes generaciones a través de los años. ‘Yo he logrado conectar a través de mi trabajo con generaciones mucho menores y con generaciones mucho mayores y me sienten como propia. O sea, yo en la calle hablo con las adolescentes y ellas creen que yo soy una amiga cool. Hablo con mujeres mayores y sienten que soy una amiga que las puede entender. Y eso yo creo que es una belleza, porque traspasa la fachada’, añadió.

El gusto de Alejandra Azcárate por lo impredecible

Alejandra, al igual que Cruella, no parece sentirse cómoda siguiendo reglas. Le gusta hacer cosas interesantes y capaces de sorprender. Lo predecible la aburre, por lo que hacer esta campaña con Mario Hernández la llena de vida y abre la puerta a pensar en todas esas otras cosas que todavía podría hacer. A la satisfacción por la labor cumplida se suma la emoción de saber que la gente ha recibido esta nueva propuesta con el mismo entusiasmo.

Alejandra Azcárate es Cruella de Vil en la nueva colección de Mario Hernández
Alejandra Azcárate creció viendo al personaje que hoy representa. Los años pasaron, pero la imagen de Cruella parece haberse quedado detenida en el tiempo. Cortesía.

‘Hasta ahora, dentro del marco de la campaña, solo hemos compartido un video de 30 segundos mostrando que Cruella era yo, y la respuesta que ha habido por parte de la gente ha sido sorpresiva incluso para nosotros mismos, porque lo que nos ponen casi siempre en los comentarios es: ¡wow! Cuando ponen esa palabra o esa expresión, porque tiene ese efecto ¡wow! para la gente, como que te deja un poco con la boca abierta porque es algo que no te esperas. A mí eso me genera mucha plenitud, porque a mí no me gusta hacer cosas predecibles. Siempre que me involucro en un desafío diferente a nivel laboral, la gente nunca sabe yo con qué voy a salir, ni yo misma a veces’, destacó.

En sus palabras, este proyecto tiene todo para generar ese efecto ‘wow’. De la mano del equipo que hizo posible lo que hoy vemos, lograron salirse de lo básico y romper el molde. La idea no era hacer que Alejandra posara mostrando una de las creaciones de Mario Hernández, sino verla interpretando a Cruella a través de la marca. Hablar del personaje desde la interpretación de Alejandra y llevar su esencia hasta cada una de las piezas que componen la colección.

Alejandra y Cruella, dos mundos que se encuentran

Alejandra no solo creció viendo a Cruella, como nos contaba previamente, sino también queriéndola y rechazándola casi al mismo tiempo, como muchos de los que la vimos en la pantalla a través del clásico de Disney 101 Dálmatas. Su avaricia y actitud maquiavélica nos daban razones para quererla poco, pero su humor ácido y su particular forma de ser hacían difícil ignorarla por completo. En palabras de Alejandra, Cruella es un personaje con una polaridad interesante y es, precisamente allí, donde ella misma se encuentra reflejada.

‘Al final te genera muchos cuestionamientos. Por momentos te provoca agarrarla de sus pelos blancos y negros y bolearla, y al otro segundo la quieres abrazar porque te derrite. Y yo creo que conmigo pasa mucho eso, ¿no? O sea, siempre he generado ese tipo de pasiones de acuerdo y de desacuerdo a través de mis posturas o de mi trabajo. Y al final, cuando me terminan conociendo, estoy 100 % segura de que es una gratísima sorpresa’, puntualizó en nuestra conversación.

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Alejandra Azcárate es sinónimo de autenticidad: ‘Mi personalidad es muy indescifrable’

Al ser Cruella un ícono de la moda y Alejandra la elegida para interpretarla en la nueva campaña de Mario Hernández, era inevitable preguntarle por sus propias referencias estéticas. Tal vez algún personaje de la ficción la había inspirado en algún momento o, incluso, la misma Cruella había dejado una huella en su forma de vestir. Lo cierto es que, para Alejandra, las referencias puntuales en la moda no hacen parte de su manera de construir una imagen. Para ella, la ropa es mucho más personal: una forma silenciosa de hablar de quiénes somos.

‘Fíjate que no. Muy buena pregunta. No, nunca. No tengo recuerdo en mi vida de haber tomado como referencias o algo así de otra persona. Mira qué curioso. No, fíjate que tampoco. Yo creo que la moda es una expresión no verbal de la personalidad. Y mi personalidad es muy indescifrable en muchos aspectos también, para mí misma incluso. Entonces, yo a veces misma me sorprendo de cómo me visto. O miro fotos de atrás y digo: ‘Numeral, ¿qué estaba pensando?’. Pero en aquel momento era lo que yo sentía. Entonces, nunca me ha gustado basarme en referencias puntuales, sino que cuando he visto mujeres que tienen un estilo que a mí me llama la atención, lo admiro, pero lo dejo quieto’, manifestó.

Eso no significa que no admire la manera de vestir de otras mujeres. Hay estilos que llaman su atención y decisiones estéticas que celebra, pero su admiración no necesariamente se convierte en imitación. Alejandra tiene claro que aquello que funciona en alguien más puede quedarse, simplemente, en el terreno de lo admirable.

‘Por ejemplo, a mí me encanta Cate Blanchett. Me parece que es de una sofisticación y de un transgresor para un mundo como Hollywood, donde se atreve a ponerse un blazer lleno de cucharas de plata, por ejemplo. Cosas así. Pero no por eso yo me voy a ir a poner un blazer igual, ¿no? Sino que lo veo, lo admiro, me encanta, pero creo que tal vez lo que sí me ha movido es la identificación a través de la autenticidad, cuando las mujeres han sido eso, muy únicas’, recalcó.

Quizás es allí donde Alejandra y Cruella vuelven a encontrarse una última vez. En la imposibilidad de parecerse a alguien más. En esa autenticidad que puede despertar amores, desacuerdos y cuestionamientos, pero que nunca pasa inadvertida.

‘Y, como te digo, como pienso que la moda es un reflejo de la personalidad, pues la mía sí tiene eso. Yo no me parezco a nadie, yo no me parezco a nada, para bien y para mal. Y eso, digamos, es algo que lo he asumido de esa manera y que me cae bien de mí’, concluyó.


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