La colección primavera verano del 2026 de Calvin Klein deleitó a los asistentes de la Semana de la moda de Nueva York.
La Semana de la Moda de Nueva York, como es usual, nos dejó a su paso momentos icónicos. Cada desfile nos expuso lo que, para cada marca, será lo que marque las tendencias estéticas durante los siguientes meses. Calvin Klein, una de las favoritas de muchos de los asistentes del encuentro, puso sobre su pasarela todo un compilado de piezas con el que nos demostró que en lo clásico y en lo básico encontramos algo extraordinario.
Veronica Leoni, la mente maestra detrás de lo que recién presenciamos, entregó una colección en la que brilló el minimalismo y los colores neutros. A través de su propuesta, habló de la libertad que existe en escoger prendas que nos hagan sentir cómodas, pero sin pasar desapercibidas.


‘Calvin Klein siempre ha sido una marca que pertenece a la gente y que ofrece un verdadero estilo de vida arraigado en el minimalismo, la modernidad y una sensibilidad estadounidense. Con mi segunda colección quise expresar este sentimiento de Calvin Klein como una forma de ser más que una forma de aparentar, capturando su esencia desde la sencillez y la fuerza de lo auténtico’, explicó Leoni.
Una mirada al vestuario cotidiano
Para esta propuesta, la diseñadora tomó como referencia escenas urbanas muy comunes: la rutina de quienes se mueven por Nueva York en las primeras horas del día. De allí nacieron piezas que reinterpretan la ropa de trabajo y la transforman en elementos de estilo. Fue así como los clásicos del armario laboral, desde los delantales hasta los abrigos formales, aparecieron en nuevas siluetas cargadas de elegancia y carácter.

La colección abrió con vestidos que partían de la idea de un delantal, pero convertidos en modelos de cóctel con bolsillos y espalda descubierta en tonos neutros. Más adelante llegaron los abrigos amplios, como los de hombros redondeados en gris pizarra o el trench en arena de proporciones generosas, que rápidamente se robó las miradas.
Volumen y poder visual en la pasarela
El recorrido continuó con propuestas de gran impacto: vestidos plisados en gris ceñidos con cordones de cuero, gabardinas en piel estructurada y largas batas a rayas que incluían detalles tan inesperados como llaves sujetas al look. Estas piezas dialogaban entre lo cotidiano y lo teatral, mostrando el interés de Leoni por llevar la normalidad a un plano distinto.
La música también jugó un papel clave, con una selección a cargo de Kid Harpoon que mezcló clásicos como Cucurrucucú Paloma en la voz de Caetano Veloso. Todo ello enmarcado en un escenario con estética industrial, dentro de la Fundación Brant, un espacio cargado de historia artística en el corazón de Nueva York.
El ADN de Calvin Klein en nuevas formas
La diseñadora no olvidó los códigos más reconocibles de la casa. Hubo referencias directas a la ropa interior que hizo famosa a la marca, reinterpretada en tops deportivos, blusas de crepé o detalles en los bordes de vestidos y pijamas. Uno de los cierres más aplaudidos fue un vestido columna en tweed elástico, rematado con el inconfundible ribete de la ropa interior Calvin Klein.
El casting también aportó frescura, con modelos que lucieron pañuelos en la cabeza, evocando imágenes de trabajadores italianos de posguerra. Para ellos, la propuesta incluyó trajes de denim en gris oscuro y abrigos de lino arrugado, pensados para combinar comodidad y presencia. Incluso hubo espacio para el humor, con vestidos que incorporaban pompones en los dobladillos como un guiño al imaginario de las animadoras.
Un cierre celebrado
La segunda colección de Veronica Leoni para Calvin Klein fue recibida con entusiasmo, dejando claro que la marca atraviesa una nueva etapa en la que lo sencillo y lo urbano se convierten en sinónimo de lujo. El público, que contó con figuras como Lily Collins, Iris Law, Emily Ratajkowski, Naomi Watts y Rosalía, recientemente nombrada embajadora de la firma, respondió con un prolongado aplauso que marcó el cierre de un desfile memorable.
