Conectada profundamente con su belleza interior, esa misma que desprende un brillo especial en el espejo en el que tanto se admira y respeta, Carolina Gómez ama sus años y sabe que no hay nada mejor que ser ella misma. He ahí su vínculo con Merz Aesthetics Colombia y la importancia de protagonizar una campaña tan relevante como Be Yourself.
Más de tres décadas en el medio son el indicativo de algo: grandeza, perseverancia y consistencia. Tres palabras que han forjado la carrera de Carolina Gómez desde que tenía 17 años y tomó la decisión de lanzarse a ser reina. Hoy, ella misma se ve con admiración, ‘con respeto por su resiliencia, por su sed de vida, por su pasión, por su empuje, por ser guerrera, por no temerle a nada y por ver la vida solo llena de posibilidades’.
Ante las páginas de Marie Claire Colombia, Carolina recuerda sus primeros pasos en los certámenes: ‘Creo que el Concurso Nacional de la Belleza de Colombia marcó un hito en la historia del país y creo que marcó un momento muy relevante en la vida de las mujeres que hicimos parte del reinado’.

‘Fue ese momento de vida donde todo tomó un giro para traerme a este presente en el que vivo actualmente. El reinado y mi decisión de haber participado en él es lo que me tiene aquí hoy. Tengo un gran cariño por ese momento, por el concurso y por lo que representó’, confiesa.
Más allá de algo banal, como acostumbra pensarse, afirma: ‘Cuando tú indagas en la labor real de lo que hacían las reinas, tenían una función social supremamente importante para el país y dejó un legado relevante en muchas familias, en muchos municipios, caseríos, ciudades, barrios y entornos’.
Por lo tanto, uno de los mayores aprendizajes que le dejó aquella coronación fue la empatía: ‘Es algo que toda la vida he tratado de tener presente y activo: lo que es una función social, que mi nombre, mi carrera y lo que represento puedan ser utilizados para traer un bien común y social’.
Carolina Gómez ha hecho televisión, cine y también streaming; por lo tanto, ha sido testigo de la transición de los diferentes formatos. Por eso asegura: ‘Creo que la transición de televisión a streaming fue algo muy rápido e inesperado. Cuando llegó definitivamente, nos dimos cuenta de que iba a ser una evolución muy contundente tanto en el contenido de ficción como en la forma en que la audiencia consumía el producto’.
Para ella, uno de los mayores rasgos que nos permite como seres humanos llevar cualquier tipo de cambio es la adaptabilidad. Desde su perspectiva, en este caso, ‘la adaptación fue de ambas partes, tanto de las historias como de las plataformas mismas, de los canales, de los escritores, del contenido y de quienes hacemos la interpretación de las historias’.
La belleza interior en la pantalla
‘Los cambios son necesarios, esa es parte de la evolución de las artes, de la vida, de la historia, de las sociedades y las culturas’. En este punto era inevitable hablar de Estado de fuga 1986, la nueva serie que protagoniza en Netflix y que se estrenó este 4 de diciembre.
‘Tuve la delicia y el privilegio de trabajar con José Restrepo y de compartir historia con Andrés Parra, grandes actores los dos, y de interpretar a una mujer maravillosa que se llama Indira Quinchía, quien creo que es el personaje del que más orgullosa me siento en toda mi carrera, porque es una mujer en la que vamos a ver una belleza diferente y distinta a lo que todo el mundo piensa de mí’, comparte.
Este personaje refleja la belleza interior de un ser humano, como ella misma lo aborda: ‘Su humanidad, sus tristezas, sus dolores, sus delicias, sus felicidades, sus triunfos, y todo esto lo pude lograr con ella’. Asume que esta es la primera vez que tiene la oportunidad de mostrar otro tipo de belleza, tan honesta como interpretativa.
‘Es muy bonito que la gente, por primera vez, vea el alma de Indira en una interpretación de Carolina sin que interfiera nada físico, sino que de verdad nos adentremos en lo que hay detrás de los ojos de ella’, menciona. Y también reflexiona: ‘Fue muy bonito explorarme en el set y fuera de él de una manera totalmente diferente’.
Y es que, en esta ocasión, Carolina se enfrentó a un cambio radical: ‘Me tocó reconstruirme un poco cuando me miraba al espejo, porque solamente la cortada del pelo fue importante. Para nosotras, las latinas, el pelo representa toda nuestra sensualidad y nuestra belleza, y al verme en el espejo sin eso entendí que mi sensualidad tenía que pasar por otro lado’.
Estado de fuga 1986 viene del imaginario de Mario Mendoza y Ana María Parra, y también se liga con otro proyecto alterno del que está muy orgullosa: ‘Me parece divino que esta historia llegue en este momento, porque yo estoy acompañando una campaña que me ha parecido preciosa: Radiesse Be Yourself, de Merz Aesthetics’.
Indagando en la campaña, indica que tiene la intención de que ‘cualquier mujer del mundo se mire en el espejo, se disfrute, se goce, se mire a los ojos y diga: “Esta soy yo, me celebro y me amo con mis defectos, con mis luchas, con mis tristezas y con mis triunfos”’.

Mirarse al espejo
Construir un personaje es complejo, pero ‘la edad nos permite entender que la vida sucede como tiene que suceder para lograr llegar a ser feliz, si uno la sabe traducir’.
Construirse como persona lo es aún más. Carolina hoy se ve al espejo y ve a una mujer segura de sí misma, que de los errores ha obtenido aprendizajes que hoy valora. ‘Yo creo que la seguridad radica justamente en los errores que uno puede cometer en las vivencias, en caerse y volverse a parar. La seguridad en uno mismo también radica en la experiencia de vida, en lo que uno se ha permitido vivir’.
Esa es una de las cosas que más respeta y disfruta de la edad, porque admite que los años regalan seguridad: ‘Mi meta ha sido ser feliz, encontrar la felicidad de una manera honesta, transparente y, sobre todo, compasiva conmigo misma. Es un regalo que me ha dado la edad, que no tenía cuando era más joven’.
Cuando se ve al espejo, se siente orgullosa de la mujer que mira: ‘Me gusta mi proceso de vida. Me gusta recordar mis caídas como el impulso para haberme vuelto a parar. Me gusta recordar mis lágrimas como ese giro de vida que me permitió apreciar las sonrisas y la felicidad de mi vida’.
‘Veo una mujer que admiro y que respeto como madre, como hermana, como hija, como compañera y como pareja, porque ha sido honesta consigo misma y no ha permitido que nadie le diga quién tiene que ser. Me he dado la oportunidad de vivir a través de mi propia voz y de mi propia vida’, admite.
Para Carolina, sus motores son su hogar y su familia, pero también ella misma, algo que se refleja en su rol como embajadora de Merz Aesthetics, donde protagoniza la campaña Radiesse Be Yourself, logrando un vínculo inmediato con Radiesse, un producto que la hace reconectar con la belleza interior: ‘Va más allá de ser solamente un regenerador celular y un promotor de la producción de colágeno y elastina’.
De hecho, ella misma describe su poder como ‘un promotor y un regenerador de la autoestima y del amor propio. Una de las cosas que más amo es su campaña, por el concepto de Radiesse Be Yourself, de Merz Aesthetics, y entender que este producto existe, por supuesto, por un tema de mirarse al espejo y gustarse, entendiendo que la belleza de uno es para uno’, desde un punto de vista que no tiene que ver con narcisismo, sino con compasión.
Encantada con la sensación que Radiesse le provoca y que la hace sonreír frente al espejo, Carolina sabe que ‘la edad nos permite entender que la vida sucede como tiene que suceder para lograr llegar a ser feliz, si uno la sabe traducir’. ¿Cambiaría algo? Ella sabe que no: ‘Hoy en día me hubiera gustado no cometer algunos errores de mi juventud, pero entiendo que sin esos errores y sin algunas experiencias dolorosas, duras y complejas, yo no sería la persona que soy hoy’.
Adaptación: Anna Brenda Sánchez.
Fotografía: Frances Rou.
Realización: Gerard Angulo.
Muah: Óscar Sánchez.
Asistente de moda: Lucía Zea.
Makeup: Oscar Sánchez.
Management: MVP / Vicky Pavajeau.
