Catalina Martínez fue incluida en TIME100 Next Generation 2025 por su trabajo en derechos reproductivos. Así ha sido su incansable trabajo.
Una colombiana se convirtió en una de las protagonistas de la selección TIME100 Next Generation 2025, un reconocimiento que destaca a jóvenes con impacto internacional en política, derechos humanos, ciencia y cultura. Catalina Martínez Coral fue reconocida por su trayectoria en litigios estratégicos que han generado avances históricos en derechos reproductivos en América Latina, y por su trabajo colectivo dentro del movimiento feminista regional.
Su labor incluye casos emblemáticos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y litigios que han cambiado el acceso a la salud reproductiva en varios países de la región. Además, forma parte del Movimiento Niñas No Madres, que logró decisiones de Naciones Unidas obligando a Estados como Ecuador, Guatemala y Nicaragua a garantizar los derechos de niñas sobrevivientes de violencia sexual.

La importancia del reconocimiento y el carácter colectivo de su trabajo
En entrevista con Marie Claire Colombia, Catalina explicó que el reconocimiento de TIME100 tiene un valor más amplio que lo individual. Señaló que ‘este es el reconocimiento de las luchas que nos estamos dando las feministas, los movimientos sociales, los movimientos de mujeres alrededor de Latinoamérica‘, destacando que detrás de su nombre hay equipos y organizaciones enteras trabajando por los derechos reproductivos.
Añadió que el logro también pertenece a quienes han enfrentado la violencia y han puesto sus historias al servicio de la justicia colectiva. ‘Las personas que tienen la valentía, el coraje, la fuerza de poner sus historias, no solamente para recibir una justicia y una reparación individual, sino también para lograr cambios sistémicos que permitan que historias tan tristes como las de ellas no vuelvan a repetirse‘, mencionó.
Trayectoria y formación que impulsan su vocación
Catalina creció en Cali en un entorno donde el interés por la justicia social estaba presente desde la familia. Recordó que su padre, Carlos Alberto Martínez, le enseñó ‘sobre libertades y justicia social. Crecí con inquietudes y preguntas que siempre pude conversar libremente en casa‘, lo que sembró la semilla de su compromiso con los derechos humanos.
Tras estudiar derecho en Bogotá y completar su formación en Francia, regresó a Colombia para trabajar en regiones como Meta, Guaviare y Montes de María, acompañando procesos colectivos de mujeres y víctimas. Señaló que esa experiencia le permitió aprender directamente de las personas afectadas por la vulneración de derechos y entender que las soluciones deben surgir de la realidad local.

Litigios estratégicos que marcaron un antes y un después
Catalina ha liderado y participado en casos clave para la región, entre ellos Paola Guzmán Albarracín contra Ecuador y Manuela contra El Salvador, donde se establecieron estándares sobre educación sexual integral y secreto profesional médico.
Explicó que su trabajo consistió en diseñar la estrategia jurídica y de incidencia, pero que los litigios ya venían siendo trabajados por años. ‘Las decisiones importantes de la Corte Interamericana no nacen de un solo día; son producto de luchas colectivas y de un trabajo que se cosecha con tiempo‘, dijo.
Además, recordó su participación en el movimiento Causa Justa que logró la despenalización amplia del aborto en Colombia, un proceso que combinó la decisión jurídica con la conversación social y cultural que buscaba posicionar el tema públicamente.
Retos y perspectivas de los derechos reproductivos en la región
Sobre los desafíos que todavía enfrentan los derechos reproductivos, Catalina mencionó que es fundamental garantizar el acceso libre y autónomo a servicios de salud sexual y reproductiva, incluyendo anticoncepción, aborto y acompañamiento materno, sin discriminación ni violencia. ‘Para que esa decisión sea una realidad, el Estado debe garantizar estos servicios de manera amplia y efectiva‘, dijo.
Destacó la importancia de la educación sexual integral como herramienta para empoderar a niñas y adolescentes, prevenir violencia y generar cambios culturales. Señaló que las campañas informativas, el acompañamiento comunitario y la inclusión de saberes tradicionales en poblaciones indígenas o afrodescendientes son pasos necesarios para que los derechos reproductivos se ejerzan de manera efectiva.

El feminismo como guía y comunidad
Catalina explicó que el feminismo transformó su visión de la sociedad y su propia vida. ‘Una vez uno se pone el lente del feminismo y entiende las desigualdades históricas a las que hemos estado sometidas y la belleza enorme que nos han dejado todas las mujeres feministas a lo largo de los tiempos para que poco a poco fuéramos conquistando todos estos derechos‘, señaló, destacando la importancia de los movimientos y redes feministas.
Además, señaló que la lucha por la igualdad no se da de manera individual y que la fuerza está en la colectividad. ‘Siempre encontrarnos en grupo y pensar en lo que podemos lograr trabajando juntas. Eso es lo que les diría a las jóvenes‘, mencionó, destacando que los aliados también son parte esencial de este cambio, incluidos los hombres que apoyan la causa.
Un futuro con desafíos y oportunidades
Catalina comentó que los avances en derechos reproductivos requieren seguir transformando marcos legales y culturales. Señaló que todavía es necesario liberalizar leyes de aborto, garantizar anticonceptivos de emergencia y expandir la educación sexual integral en toda la región. ‘Es fundamental abrir la puerta a quienes tienen dudas o desconocen estos temas y poder responder de manera respetuosa‘, dijo, destacando la importancia de la pedagogía y el diálogo en la construcción de una sociedad más equitativa.
Asimismo, enfatizó que los logros alcanzados deben consolidarse mediante políticas públicas, educación y acompañamiento comunitario. ‘Si logramos cumplir la promesa de estos pilares, estaremos avanzando enormemente en lo que tiene que ver con los derechos sexuales y reproductivos‘, mencionó.
