Después de seis años al frente de Diesel, Glenn Martens eligió cerrar su capítulo en la marca con una propuesta inesperada. Tanto, que podría decirse que ni siquiera los asistentes al show estaban preparados para lo que venía.
Para Primavera/Verano 2027, Diesel presentó en la Semana de la Moda de Milán una colección que lejos de sentirse como una despedida marcada por la nostalgia, terminó convirtiéndose en uno de esos cierres de los que todos iban a hablar y en un contexto de viralidad eso no iba a fallar.

Así fue el último desfile de Glenn Martens para Diesel
Luces rojas, humo, una locación plateada con estética de concierto, gradas, estructuras construidas con tubos metálicos, música a un volumen alto, prendas rasgadas que parecían haber sobrevivido a más de una noche intensa y una sensación constante de incertidumbre.
Porque si algo demostró Diesel bajo la dirección de Glenn Martens es que nunca se podía dar por sentado lo que iba a pasar después.


Basta recordar momentos como Primavera/Verano 2023, cuando una enorme escultura inflable se convirtió en protagonista del show y rompió un récord Guinness; o Primavera/Verano 2024, cuando la marca transformó el desfile en una fiesta tipo rave gratuita de ocho horas para más de 7 mil personas.
Y por supuesto, uno de sus momentos más memorables llegó con SS26, cuando Milán entera se convirtió en escenario y 55 looks aparecieron dentro de estructuras transparentes en forma de huevo repartidas por distintos puntos de la ciudad.
Ahora, ¿por qué había tanta incertidumbre alrededor de su última pasarela? La respuesta es simple: con Martens, la sorpresa nunca fue un recurso lejano, sino una parte esencial del lenguaje de Diesel, una forma de reconectar con los orígenes de la marca, su rebeldía y esa actitud irreverente que siempre la ha definido.


¿Qué ocurrió en el desfile de Diesel en SS27?
Al entrar al show, no había una escenografía extravagante ni uno de esos espacios utópicos a los que ya nos había acostumbrado. Y entonces surgía la pregunta inevitable: ¿qué venía después? La respuesta terminó siendo mucho más sensorial e inesperada para los asistentes, a medida que avanzaba el desfile, la tensión crecía en la atmósfera por algún motivo que en ese momento no se podía reconocer.
El climax llegó con una reinterpretación de ‘Love to Love You Baby’ de Donna Summer, una banda sonora perfecta para una colección que gritaba deseo mientras Glenn dejaba su ultima impresión para Diesel.

Mientras algunos pensaban que ciertas personas simplemente se habían dejado llevar por la música, sacudiendo la cabeza como si estuvieran en un concierto de rock, otros empezaban a notar que algo más estaba ocurriendo.
A su alrededor, desconocidos comenzaban a besarse, acariciarse y entregarse a una serie de gestos cada vez más intensos, como si un impulso colectivo se hubiera activado de repente al estilo de las películas con movimientos inesperados como si fuera Suspiria.
Dentro del venue, el ambiente hacia pensar en lo que podría ser el imaginario de Berghain en Berlin, una atmósfera oscura, intensa e impredecible, todo esto porque entre los invitados se mezclaban 200 performers dirigidos por el colectivo francés (LA)HORDE, y lo más sorprendente era lo fácil que resultaba no identificarlos.
Su estética se integraba por completo con la del público: maquillajes arriesgados, looks de Diesel, siluetas alternativas y una actitud que podía pertenecer perfectamente a cualquiera de las personas que estaban allí.


¿Cómo es la colección de Diesel Primavera/Verano 2027?
Esto mismo sucedió con la colección, una serie de prendas en las que reconocíamos de inmediato la esencia de Diesel, pero llevada a un territorio bastante nuevo y por momentos ¡inesperados! Bajo los códigos de la deconstrucción, las mezclas poco convencionales, los acabados que parecían inconclusos y una fuerte inspiración en las orquídeas.
Glenn Martens construyó una propuesta donde el denim volvió a ser protagonista en múltiples versiones: recubierto, trabajado con láser para generar un efecto cuero, intervenido con aberturas y transformado en piezas híbridas. A esto se sumaron chaquetas de cuero encerado, tejidos acanalados, transparencias, sastrería intervenida y vestidos que parecían haber sido construidos mas de una vez.

Por otro lado, las orquídeas aparecían como bordados y recortes que atravesaban sweaters, vestidos y pantalones, dejando la piel expuesta y generando caídas entre los recortes que conformaban las piezas, sin duda alguna, uno de los momentos mas disruptivos del uso de esta flor en la historia de la moda.
Y si hablamos del producto estrella de Diesel tenemos que hablar de los bolsos, en este caso el D-ONE, el cual apareció en distintos acabados y texturas acompañado por charms llenos de sátiras.
Por ultimo, como si no bastaran las sorpresas, Ella Snyder, quien había vestido el primer look de la primera colección de Glenn Martens para Diesel, fue la encargada de cerrar esta última pasarela. Un gesto que creaba la metáfora de cerrar un ciclo como empezó.
Por: Daniela Riañi.
