Roma, 1925. Una boutique de pieles, una pareja con visión y una ciudad que respira arte. Así nació Fendi: una historia de herencia, innovación y amor por la artesanía. Cien años después, la maison italiana sigue dictando el lenguaje del lujo con la misma pasión con la que Adele y Edoardo Fendi dieron sus primeras puntadas.
¿Cómo comenzó la leyenda Fendi?
Todo empezó en Roma, 1925. Adele Casagrande y Edoardo Fendi abren una pequeña boutique que combinaba dos pasiones: los bolsos y las pieles. Lo que parecía una tienda artesanal más del Trastevere pronto se convirtió en un punto de referencia para la elegancia italiana. La técnica Selleria —inspirada en el arte de los talabarteros romanos— marcó el inicio de una identidad basada en la precisión y la belleza del trabajo manual.
La historia de Fendi no tardó en volverse familiar: las cinco hijas de la pareja —Paola, Anna, Franca, Carla y Alda— se unieron al negocio, trayendo consigo una nueva mirada sobre la feminidad, la creatividad y la independencia. En una época en la que pocas mujeres lideraban empresas, las hermanas Fendi estaban redefiniendo lo que significaba ser mujer y empresaria en el siglo XX.
¿Qué cambió con la llegada de Karl Lagerfeld?
1965 fue el año en que Roma conoció al Káiser. Karl Lagerfeld llegó a Fendi con un enfoque disruptivo: quería reinventar las pieles, hacerlas ligeras, urbanas, casi irreverentes. Y lo logró. Con él nació el famoso logo de la doble F —Fun Furs—, un símbolo que transformó la casa en sinónimo de sofisticación moderna.
Lagerfeld y las hermanas Fendi escribieron juntos una de las historias de amor más largas de la moda: 54 años de innovación constante. Su visión llevó a la marca de Roma a Nueva York, con la colección adquirida por Bloomingdale’s en 1968 y vitrinas dedicadas en la Quinta Avenida. Poco después, el cine italiano se enamoró de Fendi, con vestuarios firmados para directores como Fellini, Zeffirelli y Visconti. Roma, la ciudad eterna, vestía Fendi en cada escena.
¿Quién revolucionó los accesorios?
A comienzos de los noventa, una nueva generación tomó las riendas. Silvia Venturini Fendi, nieta de los fundadores e hija de Anna, llegó con una misión: hacer de los accesorios el nuevo objeto de deseo. Su mayor golpe de genialidad llegó en 1997 con el bolso Baguette, inspirado en cómo las parisinas cargan el pan bajo el brazo. Un gesto cotidiano convertido en ícono cultural. Carrie Bradshaw lo inmortalizó en Sex and the City y el resto es historia: nació el primer it bag de la moda contemporánea.
Silvia siguió sorprendiendo con el bolso Peekaboo en 2009, otra pieza de culto que celebraba el savoir-faire romano y la idea de lujo íntimo y personal.
¿Qué significó la entrada a LVMH?
Con el nuevo milenio, Fendi dio un paso hacia la expansión global. En 2000, el grupo LVMH adquirió la firma, consolidando su lugar entre las casas de lujo más poderosas del mundo. Sin embargo, el alma de Fendi siguió siendo familiar, femenina y profundamente italiana.
En 2008, la maison protagonizó uno de los desfiles más espectaculares de la historia: su pasarela sobre la Gran Muralla China. Fue una declaración de intenciones —una celebración del lujo sin fronteras— visible, literalmente, desde el cielo.
¿Y qué pasó en la era moderna?
En 2020, Kim Jones asumió la dirección artística de couture y womenswear, aportando su mirada británica al universo romano. Junto a Silvia Venturini Fendi y Delfina Delettrez Fendi —responsable de la joyería—, formaron una triada creativa que mantuvo vivo el espíritu de familia y modernidad.
En 2025, Silvia Venturini Fendi se despidió de la casa, dejando paso al regreso de Maria Grazia Chiuri, quien vuelve a Fendi, la maison donde comenzó su carrera. Su visión feminista y emocional promete escribir un nuevo capítulo para la firma, fusionando la fuerza de las mujeres Fendi con su sensibilidad artística.
¿Por qué Fendi sigue siendo eterna?
Porque es más que moda. Es herencia, innovación, artesanía y familia. En 2025, la marca celebra su centenario, reafirmando su legado como emblema del lujo italiano contemporáneo. Desde los talleres de Via del Plebiscito hasta las pasarelas más espectaculares del mundo, Fendi sigue recordándonos que el verdadero estilo no envejece: evoluciona.
Fendi, un siglo de Roma, arte y revolución silenciosa.
