Euphoria llegó a su final el pasado 31 de mayo. Ese domingo no solo nos despedimos de una de las series más populares de los últimos años, sino también de Rue, el personaje principal de la historia. Interpretada por Zendaya, Ruby Bennett murió en el último episodio de la tercera temporada, una entrega que los seguidores de la producción esperaron durante mucho tiempo. Aunque su muerte era una posibilidad que rondaba entre las teorías de los fanáticos de la creación de Sam Levinson, el desenlace no dejó de resultar doloroso y conmovedor. La partida de Rue fue mucho más que la muerte de un personaje: se convirtió en el reflejo de una realidad que afecta a miles de personas en todo el mundo.
A lo largo de la serie, Rue representó las dificultades de quienes viven con una adicción. Aunque su muerte fue consecuencia del engaño de Alamo, el principal antagonista de esta tercera temporada, su historial de consumo permitió que los espectadores comprendieran mejor los desafíos, las recaídas y los conflictos que suelen acompañar a una persona adicta. Si bien Rue había logrado mantenerse alejada de las drogas, terminó consumiendo de forma accidental pastillas contaminadas con fentanilo.
El fentanilo es una sustancia cuyo nombre aparece con frecuencia en los titulares, especialmente en Estados Unidos. Expresiones como ‘epidemia de fentanilo’ han servido para evidenciar la magnitud de una crisis que, desde hace varios años, preocupa a las autoridades sanitarias y afecta a miles de familias en ese país.

¿Qué es el fentanilo?
El fentanilo, de acuerdo con lo que explican las autoridades competentes, es un ‘potente fármaco opiáceo sintético’ aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos para uso como analgésico (alivio del dolor) y anestésico. En palabras de la DEA, es 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más potente que la heroína como analgésico.
¿Qué produce en el cuerpo?
La DEA detalla que, al igual que otros analgésicos opioides, el fentanilo genera sensaciones de relajación, euforia, alivio del dolor y sedación. De la misma manera, puede producir confusión, somnolencia, mareos, náuseas, vómitos, retención urinaria, constricción pupilar y depresión respiratoria.
Una sobredosis puede causar estupor, cambios en el tamaño de las pupilas, piel húmeda, cianosis, coma e insuficiencia respiratoria. Todo esto puede desencadenar en la muerte.
¿Qué pasa en Estados Unidos con el fentanilo?
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades detalla que la cantidad de muertes relacionadas con opioides aumentó de manera alarmante de 1999 a 2023, siendo este último año el que registró la primera disminución anual desde 2018. Para hablar de cifras específicas, en 2023, aproximadamente, 105.000 personas murieron a causa de sobredosis de drogas, de las cuales 80.000 estuvieron relacionadas con opioides, es decir, cerca del 76 %. En 2022, según esa misma entidad, 70.813 personas fallecieron por sobredosis accidental de fentanilo.

La crisis del fentanilo en Estados Unidos no surgió de forma repentina. Sus raíces se remontan a finales de la década de 1990, cuando aumentó el uso de medicamentos opioides recetados para tratar distintos tipos de dolor. Con el paso de los años, miles de personas desarrollaron dependencia a estas sustancias y, posteriormente, algunas recurrieron a drogas ilegales. La llegada del fentanilo ilícito agravó aún más el panorama debido a su alta potencia y al riesgo de que sea mezclado con otras drogas o utilizado en pastillas falsificadas sin que los consumidores lo sepan.
‘La epidemia de fentanilo en Estados Unidos se ha convertido en la peor epidemia provocada por el hombre que el país ha enfrentado hasta la fecha, cobrándose decenas de miles de vidas cada año’, menciona la National Library of Medicine (NLM).
En ese sentido, la muerte de Rue en Euphoria trascendió el impacto propio de una ficción. Durante tres temporadas, el personaje interpretado por Zendaya mostró las dificultades que enfrentan las personas con problemas de adicción, y su desenlace puso nuevamente en el centro de la conversación una crisis que continúa cobrando miles de vidas cada año en Estados Unidos.
