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La fuerza de ser Thalía

La fuerza de ser Thalía

  • Thalía atraviesa una etapa donde la reinvención ya no responde a una necesidad de permanencia, sino a una profunda conexión con quien es.

A punto de cumplir casi cinco décadas bajo los reflectores, Thalía atraviesa una etapa donde la reinvención ya no responde a una necesidad de permanencia, sino a una profunda conexión con quien es. Entre el lanzamiento de Todo Suena Mejor en Cumbia, un proyecto que la lleva de regreso a las emociones, sonidos y recuerdos que marcaron su historia, y una trayectoria que la convirtió en una de las figuras más influyentes de la cultura latina, la artista protagoniza nuestra portada en colaboración con Jacob & Co., una firma que, al igual que ella, entiende el valor del tiempo, la evolución y la permanencia.

Conversamos con una mujer que ha aprendido a transformar cada caída en impulso, cada etapa en crecimiento y cada sueño en una nueva posibilidad. Lejos de la perfección y más cerca que nunca de su esencia, Thalía reflexiona sobre autenticidad, resiliencia, fe, moda, libertad y la fuerza de seguir creyendo en sí misma después de haberlo vivido todo.


Hay artistas que construyen una carrera. Hay otros que construyen una era. Y luego está Thalía. Hablar de ella implica recorrer décadas de música, televisión, moda, cultura pop y momentos que forman parte de la memoria colectiva de millones de personas.

Pero detrás de los discos, las telenovelas, los escenarios y los reconocimientos, existe una mujer que sigue haciéndose preguntas. Una mujer que continúa explorándose, observándose y descubriendo nuevas formas de existir. Quizá por eso sorprende que una de las primeras cosas de las que habla no sea de éxito, sino de los espejos. No de los que reflejan la imagen pública. De los otros. Los íntimos. Los que obligan a encontrarte contigo misma.

Convertirse en tu propia porrista

Durante años, el mundo observó a Thalía. La admiró, la criticó, la celebró y la juzgó. Como ocurre con cualquier figura que alcanza un nivel extraordinario de exposición. Sin embargo, la batalla más importante no ocurrió frente al público. Ocurrió frente a ella misma.

‘He aprendido a ser mi propia porrista. Porque muchas veces fui la que más me saboteé en mi vida, la que más me hacía sentir mal. La piedra en mi camino. Y entonces aprendí a cambiar la narrativa, a decirme: qué bien lo hiciste, sí puedes, te va a salir mejor la próxima vez. Empecé a ser más generosa y más amorosa conmigo’. La reflexión llega con la serenidad de quien ya atravesó varias vidas en una sola existencia. Porque si algo queda claro durante la conversación es que Thalía no habla desde la teoría. Habla desde la experiencia.

Comenzó a trabajar siendo apenas una niña. Creció frente a las cámaras. Vivió la adolescencia bajo el escrutinio público. Alcanzó niveles de popularidad difíciles de dimensionar y atravesó todas las etapas posibles de la industria del entretenimiento. Y aun así, hoy parece haber encontrado algo más importante que la aprobación externa: la paz interior.

La verdadera belleza

Cuando se habla de Thalía, resulta inevitable pensar en glamour, moda y espectáculo. Sin embargo, su definición de belleza es mucho más profunda de lo que podría imaginarse. ‘Desde muy pequeña entendí que las máscaras que se pone la sociedad no son reales. Lo que vemos en redes sociales son fragmentos planeados, momentos estructurados para mostrar lo mejor de una vida. Pero eso no es la vida. La verdadera belleza de una persona viene de adentro. Es tu esencia. Es tu alma. Es el corazón con el que haces cada proyecto’.

Quizá esa visión explique por qué ha logrado mantenerse vigente durante tanto tiempo. Mientras muchas figuras intentan perseguir tendencias, Thalía parece perseguir algo distinto: la autenticidad. Y esa autenticidad se refleja en cada nueva etapa que decide explorar.

Volver a la esencia

Su nuevo proyecto, Todo Suena Mejor en Cumbia, nace precisamente de ahí. No como un ejercicio de nostalgia. Tampoco como una estrategia para revisitar el pasado. Más bien como un reencuentro con una parte esencial de sí misma. La música tiene una capacidad única para transportarnos. Una canción puede devolvernos instantáneamente a una persona, un lugar o una emoción.

Para Thalía, la cumbia hizo exactamente eso. ‘Cuando estaba grabando con Los Ángeles Azules empecé a sentir que mi cuerpo vibraba diferente. Se sentía expandido, ligero, libre. Sentí algo muy especial. Mi cuerpo me estaba diciendo algo. Mi esencia se sentía a gusto. Y pensé: tengo que escucharme. Tengo que hacer algo con esto. Y de ahí surgió Todo Suena Mejor en Cumbia’.

Lo interesante es que no habla de regresar al pasado. Habla de regresar a un estado emocional. A una sensación de libertad. A ese lugar donde todavía existía la capacidad de disfrutar sin miedo. ‘Creo que es importante regresar a los momentos que te hacían sentir libre, que te hacían sentir alegría, que te hacían sentir que todo era posible. Cualquier cosa que te regrese a esa sensación vale la pena’.

Redefinir el éxito

Hace unas semanas, Billboard reconoció a Thalía con el Icon Award. Un título que parece inevitable para alguien que ha dejado una huella tan profunda dentro de la cultura latina. Sin embargo, cuando se le pregunta cómo define hoy el éxito, la respuesta no tiene nada que ver con premios ni reconocimientos.

‘Hoy el éxito para mí es tener estabilidad emocional. Es tener una rutina de fe. Es tener salud. Puedes tenerlo todo, pero si no tienes salud no tienes nada. Para mí el éxito es estar saludable mental, emocional y físicamente’. Es una respuesta que resume perfectamente el momento que atraviesa. Ya no existe la necesidad de demostrar nada. Ya no existe la urgencia de conquistar más. Existe algo mucho más complejo: aprender a habitar lo que ya se ha construido. Y hacerlo con plenitud.

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La moda como autoconocimiento

Hablar con Thalía también es hablar de moda. No únicamente porque haya sido un referente de estilo durante décadas, sino porque entiende la ropa como una extensión emocional de sí misma.

‘La moda para mí es liberación. Hay veces que necesito un vestido sencillo, el pelo natural y un poco de gloss. Y hay veces que necesito plataformas, corset, extensiones, brillo y pestañas gigantes. Todo depende de mi estado emocional. Después de cada look me pregunto: ¿por qué elegí esto? ¿Qué estoy sintiendo? La moda es una oportunidad de autoconocimiento’. Su relación con el estilo nunca ha sido superficial. Es introspectiva. Cada prenda funciona como un reflejo de quién es en ese momento de su vida. Como un lenguaje propio. Como otra forma de expresión artística.

La superviviente

Hay una palabra que aparece constantemente durante la conversación. Sobrevivir. Thalía la pronuncia varias veces. Sobrevivir al entorno. Sobrevivir al bullying. Sobrevivir a la crítica. Sobrevivir a la exposición. Sobrevivir a las expectativas. Y quizá ahí se encuentra la verdadera fuerza que ha sostenido toda su trayectoria. ‘Desde muy pequeña aprendí a sobrevivir. Sobreviví a muchas cosas. Y creo que eso es algo que haría sentir orgullosa a la niña que fui. Saber que sigo aquí. Saber que sigo siendo una guerrera. Que no me vencí ni me venceré por nada ni por nadie’.

La frase resuena porque no habla únicamente de una artista. Habla de una mujer. Una mujer que decidió seguir adelante una y otra vez. Si algo queda claro después de conversar con Thalía es que su mayor logro no son los récords, los discos vendidos o las décadas de éxito. Su mayor logro es haber conservado la capacidad de creer. Creer en ella misma. Creer en sus sueños. Creer en la posibilidad de reinventarse una vez más.

Antes de despedirse, recuerda a aquella niña de siete años que soñaba con un futuro imposible de imaginar. Y comparte una reflexión que resume toda su historia. ‘Los sueños, por muy gigantes, inalcanzables o imposibles que parezcan, son posibles. Todo es posible. Tienes que conectar con esa frecuencia donde vive tu sueño y creer con todo tu corazón que, cuando llegue el momento correcto, se va a cumplir’.


Créditos:

Realización: Gerard Angulo
Fotografía: Carlos Ruiz C.
Texto: Emilio Gala
Asistente de fotografía: Jhonathan David Correa Rios
Videógrafo: Jorge Jaramillo
Asistente de stylist: Kishandi Peters, Justina del Campo, Melina Cantero, Ana Kovalchuk
Productora general: Ana Carolina Gonzalez Bortot
Productor de línea: Carlos Ramirez
Productora junior: Regina Vincent
Asistente de producción: Natalie Alvarenga
Casa productora: Esyn Studios
Coordinador de video: Valdemar Tarin


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