Si creías que el rococó era cosa del pasado, Max Mara SS26 llega a Milán para demostrarnos lo contrario. Entre faldas que flotan, gabardinas que se convierten en esculturas y volúmenes imposibles, la colección convierte la ligereza en poder y la fantasía en declaración. Es barroco, sí, pero con actitud contemporánea: sofisticado, audaz y absolutamente irresistible —una mezcla de Pompadour meets punk rock que nos hace replantearnos qué significa vestirse hoy con libertad y estilo.
¿Puede la ligereza ser un gesto de poder?
En la Semana de la Moda de Milán, Max Mara transformó la suavidad en autoridad. Faldas que parecen criaturas marinas, gabardinas convertidas en esculturas y estampados que desafían la lógica cotidiana: todo apunta a un rococó moderno, donde la delicadeza se cruza con la disciplina. Las faldas lápiz se inflan con crestas vaporosas y la organza se despliega en capas que recuerdan a flores imposibles o anémonas en movimiento —ligereza que se convierte en un grito de sofisticación.

¿Qué tendencias se vieron en el desfile de Max Mara SS26?
Max Mara presentó un desfile donde el barroco se reinventa con pragmatismo. Faldas de organza que parecen flotar, crestas translúcidas que interrumpen líneas rectas y gabardinas con pliegues escultóricos demostraron que el exceso puede convivir con la precisión.
Los estampados, inspirados en la naturaleza y en los gabinetes de curiosidades del siglo XVIII, aportaron un aire lúdico sin sacrificar elegancia, mientras que los accesorios —cinturones tipo arnés, bolsos de geometría firme y zapatos sólidos— recordaron que la fantasía no está reñida con la funcionalidad. La tendencia central: jugar con volumen y forma para transformar la ligereza en un gesto de poder.


¿Qué pasa cuando lo barroco se encuentra con lo contemporáneo?
El desfile fue un ejercicio de contraste. Gabardinas estructuradas incorporaban pliegues que recordaban hojas doradas o plumajes, mientras faldas rectas cobraban vida con aletas translúcidas que interrumpían la línea rígida de la prenda. La paleta, etérea y sutil —polvo, niebla, agua— se balanceaba con accesorios contundentes: cinturones tipo arnés, zapatos y bolsos de líneas firmes. La fantasía no se pierde: se ancla en la realidad contemporánea.
¿Qué significa un rococó punk?
Este rococó contemporáneo no idealiza el pasado: lo resignifica con ironía y autonomía. Las volutas, los colores empolvados y las flores imposibles dejan de ser escapismo para convertirse en declaración. Max Mara combina exceso y rigor con una osadía que celebra la contradicción: un acto de arqueología creativa que rescata códigos históricos y los proyecta al presente con frescura y audacia.
Max Mara lo dejó claro: el rococó no es nostalgia, es actitud. Volúmenes, pliegues, organza, crestas, colores empolvados, accesorios que cortan la línea —todo se mezcla, todo se vive, todo se reinventa. La ligereza se vuelve poder, la fantasía se vuelve estrategia y lo barroco… simplemente, nunca estuvo tan contemporáneo.
