Para Sofía Espinosa Tcherassi, directora creativa de Ready to Wear de Silvia Tcherassi, una colección nunca comienza con una tendencia. Empieza con una emoción, un color y una historia capaz de trascender el tiempo. En una industria que vive obsesionada con la velocidad, apuesta por la paciencia, la identidad y el diseño con intención, recordándonos que las piezas más memorables son aquellas que siguen emocionando mucho después de abandonar la pasarela.
Diseñar para permanecer
La moda vive acelerada. Cada temporada aparecen nuevas tendencias, nuevos colores y nuevas obsesiones que parecen durar apenas unas semanas antes de ser reemplazadas por la siguiente novedad. Sin embargo, para Sofía Espinosa Tcherassi, diseñar nunca ha consistido en perseguir lo efímero. Su visión parte de una idea mucho más ambiciosa: crear piezas capaces de permanecer.
Desde hace décadas, la casa Tcherassi ha construido un lenguaje propio donde la identidad pesa más que la inmediatez. Para Sofía, la diferencia entre seguir tendencias y construir una marca radica precisamente en saber quién eres antes de decidir qué quieres decir.
«Siempre hemos preferido ser reconocidos como trendsetters antes que como trend followers. Claro que existen macrotendencias que terminan permeando toda la industria porque reflejan cambios reales en la manera de consumir, pero eso es muy distinto a perseguir cada tendencia de temporada. Cuando tienes una identidad de marca clara, no diseñas reaccionando a lo que ocurre afuera. Si una tendencia conecta con nuestro universo, la reinterpretamos desde nuestro propio lenguaje. Puede aparecer como un color, un print o un detalle, pero nunca se convierte en el punto de partida de una colección. Nuestro objetivo siempre ha sido crear piezas que trasciendan una temporada y que las mujeres quieran seguir usando durante muchos años».
La inspiración nunca avisa
Para Sofía, la creatividad no responde a horarios ni calendarios. Llega cuando quiere y exige una capacidad constante de observación. Las mejores ideas rara vez aparecen frente a una mesa de trabajo. Suelen hacerlo durante un viaje, caminando por una ciudad desconocida o incluso en mitad de la noche.
«Creo que una de las habilidades más importantes de un diseñador es aprender a observar constantemente. La inspiración puede aparecer en cualquier momento y muchas veces las mejores ideas llegan cuando menos las esperas: durante un viaje, visitando un anticuario, caminando hacia una reunión o incluso en medio de la noche. Siempre buscamos la manera de incorporarlas si enriquecen la colección y, si no llegan a tiempo, simplemente se convierten en el punto de partida de la siguiente. Además, las conversaciones con otras mujeres son una fuente permanente de inspiración. Diseñamos pensando en cómo quieren sentirse y en qué las hace convertirse en la mejor versión de sí mismas».
La paciencia también diseña
En un momento donde las colecciones parecen producirse a un ritmo cada vez más acelerado, Sofía defiende algo que hoy parece escaso: el tiempo. Aunque reconoce que toda marca necesita responder a una estrategia comercial, insiste en que la emoción sigue ocupando un lugar esencial dentro del proceso creativo.
«Nuestras colecciones tienen una planificación muy clara y responden también a necesidades comerciales, pero eso no significa que no exista espacio para la emoción. Durante más de cuatro décadas hemos construido una conexión emocional con nuestras clientas y hemos acompañado algunos de los momentos más importantes de sus vidas. La velocidad del mercado puede haber cambiado, pero las piezas que realmente perduran siguen siendo aquellas diseñadas con tiempo, intención y una visión muy clara». Y esa paciencia también aparece cuando habla de las ideas que decide dejar fuera.
«He aprendido que la creatividad también requiere saber esperar. Muchas veces aparece una idea increíble pocos días antes de cerrar una colección y el impulso natural es querer desarrollarla inmediatamente. Con el tiempo entendí que no todas las grandes ideas tienen que materializarse en ese instante. Algunas necesitan encontrar los materiales correctos, la colección adecuada o simplemente esperar su momento. Aprender a editar ha sido una de las lecciones más importantes de mi carrera. Una colección necesita contar una historia coherente, y entender que siempre llegarán nuevas ideas te permite crear desde la tranquilidad y no desde la urgencia». Es una reflexión que trasciende el diseño. También habla sobre confiar en los tiempos propios.
Para Sofía Espinosa Tcherassi, todo empieza con el color
Mientras muchos imaginan que una colección nace a partir de una silueta o de una inspiración visual, el proceso creativo de Sofía comienza de una manera mucho más intuitiva. Todo inicia con el color.
«Siempre desarrollamos primero nuestra paleta de sólidos porque es lo que empieza a marcar el tono y la emoción de la colección. Después aparecen los prints, que desarrollamos completamente in-house, y muchas veces son ellos los que terminan guiando las siluetas y la forma en que cada prenda cobra vida. Me gusta pensar que cada colección nace como una conversación entre el color, el print y la forma, hasta que poco a poco aparece una historia completa. La mujer para la que diseñamos siempre está presente, pero no es alguien que reinventamos cada temporada; es una mujer a quien conocemos profundamente y para quien seguimos creando nuevas formas de expresarse».
Vestir mujeres, no vestidos: el objetivo de Sofía Espinosa Tcherassi
Quizá la respuesta que mejor resume su manera de entender la moda aparece al final de la conversación. Para Sofía, una prenda nunca debería eclipsar a quien la lleva puesta. Todo lo contrario.
«Siempre hemos pensado que la moda también es una forma de comunicación. La manera en que vistes no solamente expresa quién eres, sino también quién quieres llegar a ser. Desde la fundación de la marca hemos creído que el vestido nunca debe convertirse en el protagonista; la protagonista siempre tiene que ser la mujer que lo usa. Más que vestir mujeres, buscamos que cada una se sientan feliz, segura, auténtica y capaz de brillar con luz propia».
En una industria donde muchas veces la ropa parece ocupar todo el protagonismo, Sofía propone exactamente lo contrario: que el verdadero lujo consiste en crear piezas que acompañen a las mujeres, no que las opaquen. Y quizá ahí reside la esencia de su trabajo. Diseñar no para seguir el tiempo, sino para trascenderlo. Porque las tendencias cambian, las temporadas terminan y las pasarelas se apagan. Pero una pieza creada con identidad, emoción e intención siempre encuentra la manera de permanecer.