Private Policy presentó en Nueva York una colección que une moda, reflexión y tecnología, con Haoran Li al frente en solitario.
La primavera-verano 2026 marcó un cambio crucial para Private Policy. La marca, reconocida por su espíritu urbano y experimental, presentó su más reciente colección en la Semana de la Moda de Nueva York con Haoran Li al frente en solitario, tras la salida de Siying Qu de la dirección creativa.
El desfile se convirtió en un espacio para explorar las fronteras entre lo humano y lo tecnológico, en medio de un debate que hoy atraviesa no solo la moda, sino también la cultura y la sociedad. La pregunta que atravesó toda la propuesta fue tan simple como inquietante: ¿podemos ser amigos de la inteligencia artificial?
Una pasarela entre máquinas y humanos
La puesta en escena sorprendió con la presencia de BAOBAO, un robot capaz de alternar entre forma humanoide y cuadrúpeda, que caminó junto a las modelos como un invitado más de la pasarela. La escena, poco habitual en el calendario neoyorquino, generó un contraste potente: de un lado, la calidez del cuerpo humano; del otro, la frialdad calculada de una máquina diseñada para convivir con nosotros.


Más que buscar respuestas, el desfile propuso un juego de reflexión. ¿Qué significa amistad cuando la tecnología ya no solo asiste, sino que interactúa? ¿Puede una máquina imitar los vínculos que antes considerábamos exclusivamente humanos?
El estilo workwear como sello de la colección
En términos de moda, Haoran Li reafirmó su afinidad con el workwear. Pantalones de corte militar en verde profundo, chaquetas recortadas con hombros definidos y piezas con estampados de lunares aportaron un aire fresco a la colección. La mezcla de texturas, desde tejidos protectores hasta acabados en silicona, dio forma a lo que la marca denomina Future-Tech Americana, una estética que reinterpreta el clasicismo estadounidense desde un prisma futurista.
Las transparencias, los polos desestructurados y las superposiciones marcaron el ritmo de un desfile que, aunque dialogaba con la inteligencia artificial desde el concepto, encontró en la ropa un lenguaje propio, sólido y reconocible.


Reflexiones que trascienden la moda
Private Policy no pretendió ofrecer certezas. En cambio, dejó abiertas preguntas sobre la convivencia entre humanos y tecnología en un presente que parece adelantarse al futuro. Como señalaron las notas de la colección, si una máquina puede comprendernos, ¿sigue siendo solo maquinaria?, y si la amistad puede incluir lo artificial, ¿no cambia también la idea de lo humano?
La marca propuso mucho más que un desfile: una conversación en la que moda, filosofía y tecnología se cruzan. Y con ello, dejó claro que el rumbo de Private Policy está lejos de estancarse, incluso en medio de una nueva etapa creativa.
