San Andrés es mucho más que sus playas y sus siete colores. Esa es una de las ideas que atraviesa el trabajo de Nattivo Collection Hotel, un proyecto familiar que busca conectar a quienes llegan a la isla con su cultura, su gastronomía, su gente y una forma diferente de entender la hospitalidad. Detrás de esta propuesta están Michelle Meneses Flores y las hermanas Mariana Gaviria Angarita y Melissa Gaviria, quienes asumieron junto a sus familias el reto de llevar adelante el hotel y, posteriormente, hacerse cargo de su operación.
El camino no fue el que habían imaginado. El operador que estaba previsto para hacerse cargo del hotel se retiró un día antes de la apertura, por diferencias en la visión del proyecto. Con 99 habitaciones y una propuesta gastronómica lista para recibir huéspedes, las tres socias tuvieron que asumir una operación para la que no tenían experiencia previa en hotelería. Aprendieron sobre la marcha, buscaron asesoría y se rodearon de personas con experiencia en el sector.

Además, el comienzo estuvo marcado por una reducción considerable de los vuelos hacia San Andrés, en un destino cuya conectividad aérea resulta fundamental para su actividad turística. Actualmente, LATAM conecta San Andrés directamente con Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena y Barranquilla, con más de 70 frecuencias semanales hacia y desde la isla.
¿Qué le aporta Nattivo a San Andrés?
Nattivo busca mostrar una San Andrés que va más allá del mar y las playas, a través de la gastronomía, el diseño, la cultura local y las experiencias que ofrece a sus visitantes. Esa es una de las ideas centrales de la propuesta y también la respuesta que sus socias dieron a Marie Claire Colombia al hablar de lo que quieren aportar al territorio.
‘Queremos redefinir el concepto de hospitalidad en San Andrés. No somos solo un lugar para dormir; somos una experiencia que conecta a los visitantes con la auténtica esencia de la isla y con una propuesta que está a la altura de grandes lugares del mundo, aportando a una experiencia gastronómica y de entretenimiento. Nuestro concepto gira en torno al ‘lujo natural’, un enfoque que celebra la riqueza cultural, la biodiversidad y las historias ocultas de San Andrés. Queremos que cada huésped descubra qué significa ser ‘nattivos’ de este paraíso, explorando sus colores, sabores, cultura y gente’.
Esa intención aparece también en el diseño del hotel. La fachada está inspirada en el traje típico de la mujer raizal, mientras que los diferentes pisos incorporan tonalidades de azul relacionadas con los siete colores del mar de San Andrés. El lobby y los primeros espacios del hotel utilizan colores cálidos y texturas naturales, mientras que diferentes elementos de la decoración buscan acercar a los huéspedes a la fauna, las tradiciones y el trabajo artesanal colombiano.

¿Cómo nació Nattivo y qué pasó antes de su apertura?
El proyecto comenzó como una iniciativa de dos familias provenientes de sectores diferentes, que inicialmente pensaron en el desarrollo como una inversión. Durante la primera etapa, los padres estuvieron involucrados en la construcción, los asuntos legales y los aspectos necesarios para sacar adelante el proyecto. Posteriormente, sus hijas participaron en la conceptualización de la marca, el diseño y la dirección creativa.
La idea fue transformándose hasta convertirse en una propuesta que buscaba tener una identidad propia y una relación más profunda con San Andrés. Sin embargo, poco antes de abrir las puertas ocurrió uno de los momentos más importantes de la historia del hotel: el operador que iba a encargarse de la operación se retiró un día antes de la apertura.
Las tres mujeres y sus familias tuvieron entonces que tomar una decisión: operar directamente el hotel. No tenían formación específica en hotelería, por lo que tuvieron que aprender sobre la marcha y buscar asesoría de personas con experiencia en el sector. La apertura fue especialmente exigente. El hotel comenzó con una ocupación muy baja y, poco antes de la inauguración, la caída en el número de vuelos hacia la isla complicó todavía más el panorama.
También tuvieron que adaptar procesos y sistemas provenientes de otros sectores a las necesidades de una operación hotelera. La estrategia inicial fue acercarse directamente a los huéspedes, contarles la historia detrás del proyecto y generar conversación alrededor de Nattivo y de la propia isla. Esa relación directa terminó siendo parte de la manera en que las socias entendieron el servicio.

¿Cómo trabaja Nattivo con la comunidad de San Andrés?
Más del 90 % de sus colaboradores directos son isleños y raizales, una decisión que las socias relacionan directamente con su intención de construir una propuesta conectada con el territorio. El hotel también trabaja con proveedores locales y pequeñas empresas de la isla, buscando que parte de la actividad que genera el turismo permanezca dentro de la economía local.
En la entrevista, las tres mujeres explicaron que incluso han acompañado a algunos operadores turísticos en sus procesos de formalización para que puedan convertirse en proveedores de Nattivo. Para ellas, la relación con la comunidad no termina en la contratación: también pasa por reconocer los conocimientos de quienes viven en la isla e incorporarlos a la experiencia que reciben los huéspedes.
Esa visión se extiende a las experiencias que ofrece el hotel. Nattivo trabaja con proveedores de San Andrés para organizar actividades como buceo, snorkeling, alquiler de embarcaciones y vehículos, paddle board, amaneceres en velero y parasailing, además de propuestas relacionadas con la gastronomía raizal. De esta manera, el visitante puede conocer diferentes facetas de la isla más allá de la estadía dentro del hotel.
¿Qué encuentra un huésped además de las habitaciones?
Nattivo cuenta con 99 habitaciones distribuidas en cinco categorías: estándar, superior, suite, junior suite y máster suite. Las habitaciones cuentan con servicios como aire acondicionado, minibar, smart TV, wifi, caja de seguridad, menú de almohadas y room service.
La propuesta se extiende a la gastronomía. Actualmente, el hotel cuenta con Wata, Casa Bonita, Bésame Morenita y Muo, espacios abiertos tanto para huéspedes como para visitantes. Wata está ubicado en el séptimo piso y ofrece desayunos, almuerzos y cenas, además de una carta de cócteles. Casa Bonita propone cocina italiana inspirada en la casa de la abuela, mientras que Bésame Morenita lleva al hotel una propuesta de taquería con influencias del Pacífico. Muo, por su parte, está enfocado en la gastronomía marina y en los sabores locales.
A esta oferta se suma Siel, el spa que el hotel está terminando de construir. Tendrá dos cabinas de tratamiento y estará conectado con una terraza equipada con dos jacuzzis al aire libre y el gimnasio. La intención es ampliar el concepto de bienestar dentro de la propuesta de Nattivo y ofrecer un espacio dedicado a la relajación.

¿Cuál es el futuro de Nattivo?
Las socias no quieren que Nattivo se limite a la operación hotelera. Su visión es construir un ecosistema de hospitalidad en el que tengan cabida la gastronomía, el bienestar, los eventos y diferentes experiencias para huéspedes y visitantes de San Andrés.
Dentro de esa apuesta también está el desarrollo de nuevos espacios y servicios. El hotel ya cuenta con infraestructura para eventos corporativos y sociales, mientras que la llegada de nuevas propuestas gastronómicas y de bienestar busca ampliar el tiempo que los visitantes pueden permanecer dentro del ecosistema de Nattivo. A futuro, las socias contemplan la posibilidad de llevar la marca a otros destinos, aunque su prioridad actual está en consolidar el proyecto en San Andrés. La idea es que cualquier crecimiento conserve la filosofía con la que nació Nattivo: honrar el territorio y conectar a los viajeros con la autenticidad del lugar que visitan.
