La inteligencia artificial sigue ganando terreno en varios aspectos de la vida cotidiana. Aunque su utilidad en muchos casos es innegable, buena parte de lo que hay detrás de esta tecnología causa preocupación e incertidumbre respecto a lo que se avecina para la humanidad. Recientemente, Akima, modelo y actriz colombiana, puso sobre la mesa un importante debate: ¿cuáles son los límites de esta herramienta?
El debate surgió a raíz de una situación que la artista calificó como perturbadora. Según denunció a través de sus redes sociales, varios personajes creados con inteligencia artificial tendrían rasgos muy similares a los suyos y, presuntamente, habrían sido concebidos con fines comerciales. Akima señaló a Mauricio Sierra, un director mexicano con quien había trabajado años atrás, y cuestionó el posible uso de su imagen sin autorización. Además, aseguró que se habría creado un video de contenido erótico en el que aparecería una versión generada con inteligencia artificial de su rostro. La modelo anunció que contempla acciones legales y abrió una conversación sobre los límites de esta tecnología en la industria creativa.
¿Qué le pasó a Akima?
Akima denunció que su imagen habría sido utilizada sin su autorización para crear personajes con inteligencia artificial con fines comerciales. Según explicó, estos personajes tendrían variaciones de su rostro y, además, se habría producido un video de contenido erótico en el que aparecería una imagen generada a partir de sus rasgos.

La modelo relacionó lo ocurrido con Mauricio Sierra, a quien conoce desde hace aproximadamente cinco o seis años, cuando trabajaron juntos en una producción para Vogue. Según contó, encontró una publicación de una de las casas productoras del director en la que se explicaba que estos personajes se creaban para ofrecer a los clientes rostros que, supuestamente, no se encontraban en el mundo real.
‘Los crearon, entre comillas, con el fin de hacer campañas con marcas de lujo en Europa, porque su casa productora es de París. Supongo que en Estados Unidos y en Latinoamérica. Yo me enteré de esto. Fue un poco perturbador. Yo conozco a Mauricio, nos conocimos hace casi cinco o seis años (…). En una de las publicaciones de la casa productora, Mauricio decía que él creaba, entre comillas, estos personajes porque él no encontraba estas caras en el mundo y, como no las encontraba, él quería poder ofrecerles estas caras que no existen a sus clientes’, explicó Akima en el video en el que expuso la situación.
¿Qué denunció Akima?
Para Akima, el problema va más allá del posible uso no autorizado de su imagen. La modelo también cuestionó lo que considera una apropiación de los rostros latinoamericanos para comercializarlos en mercados extranjeros, especialmente cuando se trata de personas racializadas, cuyos rasgos han sido históricamente objeto de distintas formas de representación y explotación.
La artista lleva diez años trabajando en el modelaje y, según expresó, esta situación la llevó a reflexionar sobre el valor que se le da a su trabajo y a la trayectoria que ha construido en la industria. También manifestó su preocupación por la falta de regulación frente al uso de la inteligencia artificial en el ámbito creativo.
‘Al principio, pensé que se trataba de un director europeo, porque se me hacía bizarra la desconexión de sus palabras. Claramente, era alguien que sabía que yo existía y se me hace muy cínico, por decir menos, que una persona de México que trabaja con personas morenas y que, de hecho, gran parte de su trabajo lo hace incluso con comunidades. No me parece inocente querer apropiarse de los rostros latinoamericanos para venderlos en un mercado europeo y estadounidense. Yo creo que esto solo es otra manifestación de lo mismo que siempre ha pasado con los rostros racializados, y es que, aunque Mauricio me conoce y sabe que este es mi trabajo, él, desde su privilegio y su blanquitud, necesita expropiarme mi cara, mi identidad, mi trabajo; adueñarse de todo eso, configurarla a sus fantasías. Y no a cualquier tipo de fantasía, sino a la fantasía que tiene un hombre blanco de un cuerpo racializado’, puntualizó.
¿Qué dijo Mauricio Sierra sobre Akima?
Hasta el momento de la publicación de esta nota, Mauricio Sierra no se había pronunciado públicamente sobre los señalamientos de Akima. La modelo también señaló que las publicaciones de las casas productoras relacionadas con el caso tenían desactivada la posibilidad de recibir comentarios. No obstante, no se ha establecido públicamente si esta medida está relacionada con la denuncia.
En medio de la conversación, Laura Sánchez, abogada colombiana, explicó algunos de los aspectos jurídicos que podrían ser relevantes para analizar un caso de este tipo. Su explicación plantea posibles escenarios legales, aunque determinar si hubo una vulneración de derechos requiere examinar las circunstancias concretas, las pruebas disponibles y las normas aplicables.
‘Crear una imagen con inteligencia artificial y usarla para campañas publicitarias no es algo de por sí ilegal. Se vuelve ilegal cuando se utiliza sin autorización la imagen de otra persona para alimentar esta inteligencia artificial y obtener el resultado final, que es algo que podría haber pasado en este caso, porque Akima trabajó con Mauricio hace seis años. Segundo, podría ser ilegal si la producción final de esta inteligencia artificial es indistinguible de una persona que existe de carne y hueso, con la que posiblemente se habría alimentado la misma inteligencia artificial para que produjera este resultado. Y tercero, también es ilegal si el resultado empieza a venderse y comercializarse aprovechándose de la imagen que ya tiene un prestigio de otra persona’, explicó Laura.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una discusión cada vez más relevante: ¿hasta dónde puede llegar el uso de la inteligencia artificial cuando están en juego la imagen, la identidad y el trabajo de una persona?
