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‘El cielo es el límite para la industria audiovisual colombiana’: el elenco de Cien años de soledad habla del legado de la serie

‘El cielo es el límite para la industria audiovisual colombiana’: el elenco de Cien años de soledad habla del legado de la serie

La espera terminó. Esta semana, Netflix estrenó los primeros episodios de la segunda parte de Cien años de soledad, la serie que adapta a la pantalla la obra más emblemática de Gabriel García Márquez. Con ello comenzó también la despedida de una producción que, desde su anuncio, cargó sobre sus hombros la enorme responsabilidad de trasladar el universo de Macondo al lenguaje audiovisual, un reto que durante décadas muchos consideraron imposible.

Antes del lanzamiento, Marie Claire Colombia conversó con Julián Román, quien interpreta a José Arcadio Segundo y Aureliano SegundoCarla Baratta, quien da vida a Fernanda del Carpio; y Ángela Cano, encargada de interpretar a Petra Cotes. Más allá de hablar del final de la serie, los tres reflexionaron sobre lo que significó construir un universo en el que lo extraordinario convive con lo cotidiano, los detalles que descubrieron de sus personajes durante el rodaje y el impacto que esperan que esta producción tenga en el futuro del audiovisual colombiano.

‘El cielo es el límite para la industria audiovisual colombiana’: el elenco de Cien años de soledad habla del legado de la serie. Cortesía.

¿Cómo se construye el realismo mágico sin perder la naturalidad? Así se hizo en Cien años de soledad 

Existe una pregunta que ha acompañado a Cien años de soledad desde que Netflix anunció que adaptaría la novela: ¿cómo llevar el realismo mágico a la pantalla sin traicionar la esencia del libro? La respuesta, al menos para el elenco, nunca estuvo en intentar hacer más grande la fantasía, sino en hacer más humanos a quienes habitan Macondo.

Para Ángela Cano, el proceso fue tan mágico como el universo que retrata la historia. ‘Creo que es una de las preguntas que todos nos hacemos: ¿cómo llevar el realismo mágico al audiovisual? Pero también siento que el audiovisual es magia, es una alquimia que uno no sabe exactamente cómo sale a flote’, nos contó.

Julián Román coincide en que el secreto está lejos de los excesos. Para el actor, que interpreta a José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo, mientras más reales sean los personajes, más creíbles resultan los acontecimientos extraordinarios que los rodean. ‘Entre más real sea el personaje, más efectivo resulta. Uno de los secretos para interpretar el realismo mágico es no caer en clichés, sino crear personajes realmente vivos y auténticos. Eso hace que toda esa magia sea aún más poderosa’, explicó.

Para Carla Baratta, quien interpreta a Fernanda del Carpio, trabajar en un proyecto de estas características también abrió una puerta creativa diferente a la de cualquier otra producción. ‘Siento que ofrece una libertad distinta a la de una historia más rígida o completamente realista. Uno puede caer un poco en el absurdo y todo está respaldado por una historia que tiene ese componente de realismo mágico’, aseguró.

¿Qué descubrieron de sus personajes mientras recorrían Macondo?

Leer Cien años de soledad es una experiencia. Habitar Macondo es otra completamente distinta. Los tres actores coinciden en que el rodaje les permitió comprender aspectos de sus personajes que no habían descubierto durante la lectura de la novela. En el caso de Julián Román, el mayor hallazgo llegó durante el proceso de adaptación junto a los guionistas.

‘Uno llega con una visión de los personajes, pero cuando se sienta con Laura, con Moreno y con los guionistas, empiezan a mostrarte caminos que uno no había contemplado. Como lector uno suele cerrarse y pensar: ‘Este es mi Aureliano’ o ‘Esta es mi Fernanda’, pero el lenguaje audiovisual permite explorar otros caminos’, explicó.

Para Ángela Cano, varios de esos descubrimientos nacieron gracias al meticuloso trabajo del equipo de arte. La actriz recuerda que, mientras recorría la casa de Petra Cotes, comenzó a notar la presencia constante de pavos reales y faisanes en cuadros, muebles y distintos elementos de la escenografía. Más adelante entendió que nada estaba allí por casualidad. Cada uno de esos detalles hacía parte de la construcción simbólica de su personaje, un trabajo silencioso que terminó enriqueciendo también su interpretación.

Carla Baratta, por su parte, asegura que fue el propio Macondo el que terminó revelándole nuevas facetas de Fernanda del Carpio. ‘Estar ahí, en Macondo, viviendo esos espacios y sintiendo que realmente estaba dentro de la historia, me hizo comprender cosas que no había entendido mientras leía el libro’, recordó.

La espera terminó. Esta semana, Netflix estrenó los primeros episodios de la segunda parte de Cien años de soledad, la serie que adapta a la pantalla la obra más emblemática de Gabriel García Márquez.
La espera terminó. Esta semana, Netflix estrenó los primeros episodios de la segunda parte de Cien años de soledad, la serie que adapta a la pantalla la obra más emblemática de Gabriel García Márquez. Cortesía.

¿Qué esperan que sienta el público cuando llegue el final?

Quienes conocen la novela inevitablemente llegarán a la serie con imágenes construidas durante años. El elenco lo sabe. Sin embargo, lejos de pedir comparaciones, prefieren invitar a los espectadores a dejarse sorprender por una nueva lectura de la obra. ‘Me gustaría que la gente se dejara sorprender por una versión impecable, hecha por un equipo de trabajo maravilloso que lleva años intentando condensar uno de los libros más importantes de la literatura universal’, afirmó Julián Román.

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Para Ángela Cano, la experiencia cambia cuando dejamos de analizar cada escena y simplemente nos permitimos sentirla. ‘Siento que, si uno se pone a pensar demasiado, deja de sentir. Cuando vi la primera temporada no estaba cuestionando nada. Se me llenaron los ojos de orgullo. Ojalá la gente también se permita vivir esa experiencia visual y artística hecha en Colombia’, expresó.

En tiempos en los que el contenido se consume cada vez más rápido, Carla Baratta cree que la serie también representa una invitación a detenerse. ‘Sentarse a ver esta serie, que visualmente es una obra de arte, es un regalo para uno mismo. Vale la pena darse esa oportunidad, sentirla y verse reflejado en alguno de estos personajes’, comentó.

¿Por qué creen que Cien años de soledad marcará un antes y un después para Colombia?

Más allá de la historia que cuenta, Cien años de soledad ya ocupa un lugar importante dentro de la industria audiovisual del país. Para quienes hicieron parte de ella, el proyecto demuestra que Colombia cuenta con el talento, la infraestructura y los equipos necesarios para asumir producciones de gran escala. Ángela Cano confiesa que una de las mayores satisfacciones que le deja esta experiencia es la confianza que puede despertar en el talento nacional. ‘Quiero ver todo lo que hagan los colombianos porque me siento muy orgullosa’, afirmó.

Carla Baratta comparte ese sentimiento. Considera que apoyar las historias hechas en Colombia es el siguiente paso para consolidar el crecimiento que la industria ha venido construyendo durante los últimos años. ‘Siento que hay muchísimo talento y todo empieza por apoyar nuestras propias historias, contadas por nosotros mismos. También espero que el ojo internacional se dé cuenta del enorme talento que existe en este país y de que Colombia tiene las condiciones y la infraestructura para hacer producciones enormes’, destacó.

Después de meses viviendo en Macondo y siendo testigos de una producción que reunió a cientos de personas para materializar uno de los mayores clásicos de la literatura, la actriz resume el sentimiento que parece compartir buena parte del equipo detrás de la serie. ‘Después de lo que hicieron con Cien años de soledad, siento que el cielo es el límite para la industria audiovisual colombiana’.


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