Courrèges vuelve a encender su universo estético con una campaña donde el verano no es solo una estación: es una actitud, un código visual, una forma de habitar el cuerpo bajo la luz. En su última propuesta, la firma francesa Courrèges explora el beachwear desde una mirada limpia, casi arquitectónica, donde el minimalismo se vuelve sensual y futurista a la vez.
Firmada por el fotógrafo Sam Rock y bajo la dirección creativa de Nicolas Di Felice, la campaña transforma la luz del verano en un lenguaje propio, cuerpos, metal, piel y vacío conviven en una estética que oscila entre lo ciberpunk y lo esencial.
¿Cómo se reinterpreta el verano en el universo Courrèges?
El verano aquí no es literal, es sensorial, sol, piel y movimiento como base de todo. La campaña construye un imaginario donde el cuerpo no se esconde, sino que se enfatiza a través de cortes precisos, brillos metálicos y siluetas depuradas.
La narrativa se desarrolla bajo una luz casi quirúrgica, donde cada prenda parece diseñada para interactuar con el entorno más que para simplemente vestirlo.


¿Qué piezas definen el nuevo beachwear de Courrèges?
La colección se centra en un beachwear que juega con la tensión entre lo deportivo y lo escultórico. El bikini de dos piezas con hebilla se convierte en un icono inmediato, mientras el bañador cut-out reinterpreta lo clásico desde la geometría del vacío.
También destacan una camiseta con aberturas en contraste (casi como una intervención sobre el tejido) y un vestido con escote en V que funciona como transición perfecta entre playa y noche. Todo se construye desde una idea clara: menos ornamento, más impacto visual.
¿Qué papel juegan los accesorios en esta estética de Courrèges?
Los accesorios no acompañan, definen. El nuevo bolso Three-Sixty en piel se posiciona como pieza clave de la temporada, con un diseño que refuerza el lenguaje futurista de la casa.
A esto se suman las gafas de sol Signature, de líneas limpias y contundentes, y los Melting Earrings, que aportan ese gesto surrealista que rompe la rigidez del minimalismo.
¿Por qué esta campaña se siente tan contemporánea?
Porque no intenta representar el verano, sino reinterpretarlo, como si la estética playera pudiera elevarse a un territorio casi editorial.
La combinación entre la mirada de Sam Rock, la dirección de Nicolas Di Felice y el ADN de Courrèges construye un equilibrio perfecto entre precisión y sensualidad, entre estructura y libertad. Un verano donde el cuerpo no se adorna: se diseña.
Courrèges vuelve a demostrar que el verano puede ser precisión, deseo y arquitectura del cuerpo. Una colección que no viste la playa, la reinterpreta.
