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Luz que canta desde adentro: Elena Rose

Luz que canta desde adentro: Elena Rose


Compositora de algunos de los grandes himnos del pop latino, hoy vive su propio renacer con Bendito Verano, su álbum debut, una declaración luminosa sobre la vida, la gratitud y el amor como fuerza creadora.


De padres venezolanos, Elena nació en Miami y creció entre Puerto Rico y Venezuela. En cada mudanza encontró una forma distinta de reconocerse: ‘Yo era una niña muy libre, muy sensible, muy amorosa. Mi niña interna es mi fuerza, mi maestra. Me enseñó a no rendirme nunca’.

En sus recuerdos hay tardes junto a su abuela, una mujer ‘de punta en blanco, elegante, caraqueña’, que la introdujo al universo de la belleza y las palabras. Entre revistas, perfumes y caligrafías cursivas, aprendió la importancia de los detalles y el poder de crear con lo que se tiene: ‘Ella me hizo entender que lo que tengo a la mano es suficiente para crear algo precioso si lo hago con amor y paciencia’.

Mujeres, raíces y gratitud

‘Las mujeres de mi vida son mi vida’, dice con ternura. Su madre, sus hermanas y su abuela le enseñaron a ver el mundo desde la compasión. Por eso, cuando canta, lo hace para ellas, por ellas y desde ellas: ‘Me hace feliz cantarle a las mujeres. Este año cumplí treinta y estoy disfrutando ser la mujer que siempre soñé ser’.

Su historia está hecha de mudanzas, desapegos y maletas que le han enseñado a soltar: ‘Aprendí a despedirme, a decir “nos vemos pronto”, a disfrutar el presente. Mi infancia me enseñó a vivir sin miedo y a proteger mi alma’.

Luz que canta desde adentro: Elena Rose.

Ser amor, no solo amar

En Elena emerge una forma de sentir que trasciende la palabra: ‘Yo no amo, yo soy amor’, dice con una calma que parece oración. Para ella, el amor no es un acto, sino una identidad: ‘Nuestra única misión es vivir y sentir. No vine a este mundo a buscar mi propósito, vine a ser yo’. Ella entiende que el éxito no está en los premios ni en los escenarios, sino en algo más silencioso: ‘El éxito es acostarte a dormir en paz. Si puedes hacerlo, ya ganaste’.

La voz como servicio

Antes de ser reconocida como cantante, escribió canciones para otros. Le dio palabras a artistas como Christina Aguilera y descubrió que detrás de cada voz hay un alma que necesita ser escuchada: ‘Al principio no sabía nada del negocio, solo sabía que quería servir. Me enamoré de ese intercambio: sentarme a hablar, sanar, crear’.

Hoy su proceso creativo sigue siendo un ritual. Enciende velas, medita, pide permiso a los ángeles y deja que las melodías lleguen: ‘Mi proceso creativo es muy consciente y sobrio. Me gusta estar presente, sentir la energía del momento. A veces una idea nace en medio de un beso o al ver una flor. Todo se trata de vivir’.

Bendito verano, bendita vida

Su álbum debut, Bendito verano, es el resultado de años de búsqueda: ‘Era mi sueño más grande, pero se había vuelto una pesadilla. Hasta que entendí que debía hacerlo desde el amor, no desde la exigencia’. El disco comienza con un mantra, Yo soy, una afirmación que ella misma escribió y grabó durante seis meses: ‘Es una llave de oro. Dura un minuto y te alinea. Quiero que la gente empiece el día sintiendo que es suficiente’. En cada tema hay una declaración de fe: ‘Quiero que lo escuchen con el corazón abierto. Está hecho con el amor más profundo que conozco’.

Compositora de algunos de los grandes himnos del pop latino, hoy vive su propio renacer con Bendito Verano, su álbum debut.

Dios en todas partes

Habla de Dios como de un compañero cotidiano: ‘Nunca lo he visto y no me hace falta. Lo amo con toda mi alma porque Él se ha mostrado como ha querido conmigo’. Lo siente en cada mirada, en cada respiración: ‘Honro el Dios que está en los ojos de quien tengo enfrente. Él puso un pedacito de sí en todos’. Su espiritualidad la acompaña también en los escenarios. Antes de cada show, ora con su equipo: ‘Si yo no tengo templanza, le pido a alguien que ore por mí. Es importante la gente que te rodea; somos una red de amor’.

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El poder de lo invisible

Elena Rose ha hecho de su vida una plegaria constante, una forma de reconciliar lo humano y lo divino. Su música no busca la perfección sino la verdad: ‘Las obras más preciosas nacen del dolor. Hasta lo más triste puede convertirse en luz’. Y cuando algo la perturba, cuando el alma se inquieta, sabe qué hacer: ‘A veces hay que invitar al elefante a tomar café, hablar con él y soltar. Todo pasa por algo. Podemos poner pausa, volver atrás, celebrar’.

En un mundo acelerado y ruidoso, la voz de Elena Rose suena como una oración al amor, una melodía que nos recuerda que lo esencial no necesita ruido para brillar. Porque, al final, como ella dice con una sonrisa: ‘Cualquier día que puedas respirar, pensar y dar amor, ya es un milagro’.

De padres venezolanos, Elena nació en Miami y creció entre Puerto Rico y Venezuela.

Créditos:

Entrevista: Nancy Estrada
Fotografía: Carlos Ruiz
Realización: Gerard Angulo
Asistente de foto: Iván Zúñiga
Makeup: Enrique Espinal Santana
Hair: Evelyn Alcalá Fonseca
Asistente de moda: Sofía Escobar, Vanessa López, Pamela Reyes y Mich Ortiz
Producción: Yuliet Delgado


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