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El impacto de la Bienal de Antioquia y Medellín, según Lucrecia Piedrahíta: participación y compromiso ciudadano

El impacto de la Bienal de Antioquia y Medellín, según Lucrecia Piedrahíta: participación y compromiso ciudadano


Lucrecia Piedrahíta rompió el cubo blanco clásico al incorporar pabellones antiguos, edificios industriales y sedes ferroviarias. Así es la bienal.


La Bienal Internacional de Arte de Antioquia regresó a Antioquia y Medellín después de más de cuatro décadas sin realizarse. Su reaparición no es un gesto nostálgico, sino un proyecto pensado para actualizar el lugar que ocupa el arte en el departamento y en la ciudad, en la vida urbana y en la forma en que Antioquia y Medellín se narran a sí mismas. Gran parte de la curaduría en sus tres líneas expositivas estuvo a cargo de Lucrecia Piedrahíta, arquitecta, docente e investigadora, conocida por su trabajo en acercar el arte al público y por su enfoque interdisciplinario que combina arquitectura, museografía, crítica y divulgación.

La Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín es organizada por la Gobernación de Antioquia y por el liderazgo de Roberto Rave, director del ICPA Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, con apoyo de la Alcaldía de Medellín y la empresa privada. Su articulación institucional y ciudadana plantea un modelo colaborativo que busca garantizar continuidad y sostenibilidad cultural en el tiempo.

El impacto de la Bienal de Medellín, según Lucrecia Piedrahíta: participación y compromiso ciudadano
El impacto de la Bienal de Antioquia y Medellín, según Lucrecia Piedrahíta: participación y compromiso ciudadano. Foto: Mateo Londoño Quijano. @londonqphotos.

Desde temprana edad, Piedrahíta sintió una atracción por la estética y la forma. Recuerda que incluso en el colegio ya desarrollaba un interés claro por comprender el mundo a través de la composición y la estructura: ‘Desde el colegio siempre tuve un interés claro sobre el mundo de las formas, sobre el mundo de la estética, de la belleza y he dedicado mi vida a enseñar a ver a los demás, enseñar a ver para tener herramientas desde muchísimas disciplinas, de cómo leer la arquitectura, el arte, las prácticas artísticas’. Esa práctica de enseñar a ver atraviesa toda su trayectoria, desde aulas universitarias hasta programas de radio, de televisión y proyectos curatoriales.

La estructura de la Bienal y sus ejes principales

La Bienal se diseña con el tema de La Libertad y se organiza en tres líneas. La primera revisa las bienales históricas que se realizaron en Antioquia, ofreciendo un contexto para entender la evolución del arte en la región. La segunda reúne artistas de reconocimiento nacional e internacional, combinando obras con temáticas políticas, tecnológicas y experimentales.

La tercera línea busca visibilizar creadores emergentes, personas que a menudo no se consideran artistas o que nunca habían tenido la oportunidad de exhibir su trabajo. Piedrahíta explica: ‘Nos dimos la posibilidad de mostrar gente que nadie conoce, personas que ellos mismos decían: yo no sabía que yo hacía arte. Tenemos un talento descomunal’.

El objetivo no es solo exponer, sino generar un diálogo con el departamento de Antioquia, la ciudad y sus habitantes. La Bienal se despliega en espacios no convencionales, como el antiguo Pabellón Bello y Coltabaco, edificios industriales y ferroviarios restaurados, donde las huellas del pasado conviven con la mirada contemporánea.

Así mismo la Bienal se expone en el Museo de Antioquia, el ICPA, el Perpetuo Socorro, la Cámara de Comercio, la UPB, el ITM, la U de A y la sala U de la Universidad Nacional.  Además impacta 15 municipios de Antioquia.

Lucrecia Piedrahíta rompió el cubo blanco clásico al incorporar pabellones antiguos, edificios industriales y sedes ferroviarias. Así es la bienal.
Lucrecia Piedrahíta rompió el cubo blanco clásico al incorporar pabellones antiguos, edificios industriales y sedes ferroviarias. Así es la bienal. Foto: Mateo Londoño Quijano. @londonqphotos. Cortesía Icpa.

‘Ya tenemos 18.000 m² en un edificio moderno bellísimo con todas las venas del edificio industrial al descubierto y ver arte contemporáneo allí. La gente llega y ya percibe la escala que tiene el edificio, se deslocaliza, el edificio ya no es un contenedor neutro, sino un agente del relato, y empieza una experiencia nueva. Por eso digo: rompimos el cubo blanco’, comenta Piedrahíta sobre la selección de sedes.

La mediación y la formación de públicos

La Bienal no se limita a la exposición pasiva. Para la curadora y todo el equipo de la Bienal desde los lineamientos que imparte el ICPA y su director Roberto Rave. La mediación y la formación de público son componentes centrales: visitas guiadas, talleres y programas que conectan ciencia, tecnología y arte contemporáneo. La respuesta del público ha sido masiva, con promedios diarios de 1.500 a 1.700 asistentes. Piedrahíta enfatiza: ‘Esto es formar públicos, enseñar a leer la obra desde distintos saberes. La Bienal tiene sentido porque la gente la está viviendo’.

Para la curadora y todo el equipo de la Bienal desde los lineamientos que imparte el ICPA y su director Roberto Rave, la experiencia no solo fortalece la circulación de obra, sino que también educa, sensibiliza y conecta la ciudad con un pensamiento crítico sobre el arte y su papel en la sociedad. El objetivo es que el arte contemporáneo no permanezca aislado en museos, sino que ocupe espacios diversos y accesibles para distintos públicos.

El arte y la cultura como política pública

Piedrahíta destaca la importancia de pensar la cultura de manera integral y sostenible. ‘Somos un país de regiones y la cultura no puede concentrarse solo en las ciudades grandes. El Ministerio de Cultura no puede estar por debajo históricamente en asignación presupuestal’, afirma. Su visión anhela la creación de políticas públicas que permitan continuidad, formación de públicos y visibilización de talento en todo el territorio.

La Bienal se entiende como un músculo que debe ejercitarse constantemente: más allá de una exposición, se trata de integrar investigación, acompañamiento y formación, fortaleciendo la infraestructura cultural del país y proyectando a Colombia en el escenario internacional. ‘Sueño con la creación una verdadera política pública para la cultura. Que sea cercana a la educación y que genere laboratorios y redes con actores públicos, privados y fundaciones internacionales’, dice Piedrahíta.

Curaduría y visión de la ciudad

Como arquitecta con énfasis en museografía, Piedrahíta ha logrado combinar la estética con la experiencia sensorial en muchos de sus proyectos de oficina y compromisos por encargo.’La museografía o la arquitectura museográfica significa el espesor sensorial con que uno le comunica al espectador cuando entra a la exposición. Creo que ahí hay un plus importante con el que me comunico con las personas’, comenta.

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En la Bienal la museografía estuvo a cargo de Natalia Ospina y David Vanegas quienes lograron materializar ideas de vanguardia y crear verdaderos espacios disruptivos.  Un equipo acompañado por Producción en cabeza de Harold Ortiz y el apoyo decidido de Víctor Muñoz.

La selección de espacios y la manera de intervenirlos buscan ofrecer una experiencia cercana y comprensible, donde el espectador se sienta parte del arte. No se trata de un espectáculo, sino de claridad, de que cada obra comunique, interactúe con su entorno y dialogue con la historia de Antioquia y Medellín.

La Bienal Internacional de Arte de Antioquia y los artistas Azuma Makoto y Jorge Julián Aristizábal acompañados por Eri Narita y Lucrecia Piedrahita. Foto: Isaac Ripoll. @Isaacripolll. Cortesía Icpa.

La curiosidad como motor constante

La curiosidad y la investigación son ejes de su trayectoria. ‘Se mantiene porque el mundo del arte es un mundo que está cambiando todos los días. La arquitectura está repensando las ciudades, la vivienda colectiva, el espacio público’, explica. Su trabajo, más allá de la Bienal es con artistas y arquitectos locales, nacionales, colecciones privadas y exposiciones y eventos de corte internacional le permite mantenerse al día y comprender la geopolítica cultural contemporánea.

Próximos proyectos y continuidad

Piedrahíta está finalizando la Bienal y continuará con el diseño de una Triennale que vinculará saberes ancestrales y tecnologías de punta, un proyecto internacional que nace como iniciativa del sector privado. Además, asumirá su rol como profesora invitada por unos meses en la Università degli Studi di Firenze, en Italia.

A esto se suman sus clases, su programa de radio y la divulgación constante del arte contemporáneo, prácticas que comparten un objetivo: enseñar a ver el mundo con otros ojos.

Un retorno que abre nuevas posibilidades

La Bienal propone así una experiencia concreta: recorrer espacios, observar obras, escuchar relatos y aprender a mirar. Más que una exposición, es un ejercicio de ciudadanía cultural que combina memoria, innovación y territorio, y que busca consolidar a Antioquia y Medellín como un referente cultural activo en Colombia y en el mundo.


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