SAAG presentó Punto aparte durante Bogotá Fashion Week 2026, una colección que reflexionó sobre la pausa, la transformación y las versiones de nosotros mismos que dejamos atrás.

No desde el dramatismo, sino desde una sensación mucho más silenciosa:
la idea de detenerse un momento para entender qué vale la pena conservar y qué ya no encaja con la persona en la que uno se está convirtiendo.
Una colección sobre transición
Más que hablar de un inicio o de un final, la pasarela parecía construirse desde ese espacio intermedio donde todo todavía está cambiando. Las prendas se movían entre estructura y fluidez. Algunas siluetas se sentían mucho más firmes y contenidas, mientras otras parecían más ligeras, casi suspendidas en movimiento.
Y creo que eso hacía que la colección tuviera algo muy humano. Porque reinventarse rara vez ocurre de manera lineal. A veces también implica contradicción, pausa y cierta incomodidad con lo que uno era antes.

Cuando la moda habla desde estados emocionales
Algo interesante de muchas propuestas recientes dentro de la moda colombiana es cómo cada vez se sienten menos obsesionadas con seguir tendencias y más interesadas en construir conversaciones emocionales. Y siento que Punto aparte se movía precisamente desde ahí.
La colección no parecía buscar una narrativa grandilocuente. Más bien se sentía introspectiva. Como si la ropa funcionara casi como una extensión de un estado mental. Incluso el nombre tenía algo muy cotidiano y cercano, todos hemos vivido un “punto aparte” alguna vez.
Ese momento donde algo cambia internamente antes de que el resto del mundo logre notarlo.

Quizá reinventarse nunca ha sido convertirse en alguien distinto.
Tal vez simplemente se trata de aprender a habitar una nueva versión de uno mismo sin miedo a la pausa que existe entre ambas, y creo que algo de eso quedó flotando en la pasarela de SAAG.
