El rooibos suele aparecer entre las opciones para quienes quieren cambiar el café o el té por una bebida diferente. Se puede tomar caliente, frío, solo o acompañado de otros ingredientes, y tiene un sabor ligeramente dulce que lo distingue de otras infusiones. Su principal particularidad, sin embargo, está en que no contiene cafeína.
Originario de Sudáfrica, el rooibos se prepara a partir de una planta que no tiene relación con la utilizada para producir té verde, té negro o matcha. Sus hojas contienen diferentes compuestos vegetales, entre ellos polifenoles, que han sido estudiados por sus propiedades antioxidantes. Pero, ¿qué es exactamente esta infusión y qué beneficios se conocen hasta ahora?
¿Qué es el rooibos?
El rooibos es una infusión elaborada a partir de las hojas y tallos de Aspalathus linearis, un arbusto originario de Sudáfrica. La variedad tradicional pasa por un proceso de fermentación que le da su característico color rojizo, mientras que el rooibos verde recibe un procesamiento diferente y mantiene un tono más claro.

Su nombre proviene del afrikáans y hace referencia al arbusto rojo. La producción de esta planta está especialmente vinculada con la región de Cederberg, en Sudáfrica, donde las condiciones del terreno y el clima favorecen su crecimiento. De allí procede buena parte del rooibos que se utiliza para preparar la infusión que hoy se encuentra en diferentes países.
El sabor también es una de sus características. El rooibos tradicional tiene notas suaves, ligeramente dulces y terrosas, mientras que el verde suele ofrecer un perfil diferente. Puede encontrarse solo o combinado con ingredientes como vainilla, canela, frutas y especias, tanto en bolsitas como en hojas sueltas. A diferencia de los tés tradicionales, el rooibos no contiene cafeína de manera natural. Esta característica lo diferencia del café, el té negro, el té verde y el matcha, que sí aportan cantidades variables de este estimulante.
¿Cuáles son los beneficios del rooibos?
El rooibos contiene polifenoles, entre ellos la aspalatina y la quercetina, compuestos que tienen actividad antioxidante. Estas sustancias han sido estudiadas por su papel frente al estrés oxidativo, un proceso relacionado con la actividad de los radicales libres en el organismo. La aspalatina es uno de los compuestos que distingue al rooibos de otras plantas utilizadas en infusiones y ha sido objeto de diferentes investigaciones. También se han estudiado los compuestos presentes en esta bebida por su posible actividad antiinflamatoria y su relación con determinados procesos metabólicos.
Sin embargo, es importante poner estos hallazgos en contexto. Aunque existen investigaciones sobre las propiedades de los componentes del rooibos, parte de la evidencia procede de estudios de laboratorio o modelos experimentales. Por eso, no se puede decir que beber rooibos tenga por sí solo un efecto terapéutico o que pueda sustituir un tratamiento médico. Su ausencia de cafeína sí es una característica concreta que puede resultar útil dentro de la alimentación. Para quienes quieren disminuir su consumo de este estimulante, el rooibos ofrece una alternativa que puede tomarse caliente o fría sin aportar cafeína. Además, su sabor ligeramente dulce permite consumirlo sin añadir azúcar.

¿Cómo se puede tomar?
El rooibos puede prepararse caliente o frío. Para una infusión tradicional, se utilizan sus hojas o una bolsita y se dejan reposar en agua caliente durante unos minutos. Puede tomarse solo, aunque también combina bien con leche, canela, vainilla o jengibre.
En preparaciones frías, puede dejarse enfriar después de la infusión y servirse con hielo. También puede mezclarse con frutas o utilizarse como base para otras bebidas. En supermercados y tiendas especializadas se encuentran diferentes presentaciones, desde rooibos tradicional y verde hasta mezclas aromatizadas. Si se busca conocer realmente el sabor de la planta, una opción es elegir una presentación de rooibos sin otros ingredientes añadidos y, a partir de ahí, incorporarle las combinaciones que más gusten.
